El sida en los 90 a través del cine

La difícil encrucijada entre el sufrimiento por una enfermedad incurable y las posibilidades de amar es retratada en “Vivir de prisa, amar despacio”.

El estreno más interesante de la semana es “Vivir de prisa, amar despacio”, un crudo filme de Christophe Honoré que muestra cómo era el mundo para los infectados por el sida, en la década de los 90 en Francia.

De acuerdo al guion del propio realizador, el escritor Jacques Tondelli (Pierre Deladonchamps) sabe que es portador de la enfermedad y ve incluso cómo antiguos amantes buscan pedirle permiso para pasar sus últimos días en su casa.

En una de sus giras literarias, Jacques conoce al joven Arthur Prigent (Vincent Lacoste), que se enamora perdidamente de él.

El escritor considera que en su condición no puede amar a nadie, ni arrastrarlo a sufrir con él.

Contra lo que pudiera esperarse, el escritor tiene un hijo pequeño y mantiene una relación amigable con la madre de éste, Nadine (Amelie Wismes).

Matthieu (Dennis Podalydes), el mejor amigo de Jacques, se convierte en su paño de lágrimas, y su apoyo en sus difíciles decisiones.

Honoré ha demostrado su talento en filmes como Dans Paris y Mi madre y hace recordar la espléndida “120 latidos por segundo” de Robin Campillo.

“Plaire, aimer et courir vite” resulta un crudo y pesimista alegato de la eutanasia, que no será del agrado de todos, por su cruda temática.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


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