Endeudamiento mundial ensombrece a la economía

A PASO LENTO, MUY LENTO. Si bien el mundo no está al borde de un colapso económico, las tensiones provocadas durante toda esta década siguen marcando el crecimiento de los países, incluso de los más desarrollados. Habrá que estar alertas.

Mientras en la economía global soplan vientos de recuperación, una nueva tormenta parece nublar el panorama. La deuda pública y privada de los países emergentes y en desarrollo llegó a más de 55 billones de dólares en 2018, lo cual representó el 170% de su Producto Interno Bruto (PIB); en tanto que en países como China, con un 255% de su PIB, el índice de deuda se encuentra entre los que más han aumentado en la última década, según el informe publicado este jueves por el Banco Mundial. Más aún, según el FMI, la deuda global alcanzó los 188 billones de dólares, el equivalente a casi el 230% de la economía mundial.

De acuerdo al informe, desde 2010 el ritmo de la deuda de estos países nunca ha sido tan alto. Las deudas públicas y privadas en los países emergentes y en desarrollo han aumentado considerablemente en los últimos diez años, llegando hasta 55 billones de dólares en 2018, que traducido en porcentaje de PIB es de 168%; mientras que en 2010, durante la crisis de la deuda soberana en los países desarrollados esta proporción era sólo de 54%, lo cual muestra que la acumulación de deuda en ocho años es tres veces mayor que la observada en la década de 1970, lo que condujo a la crisis de la deuda en México en 1982.

 

CRECEN QUEJAS CONTRA AMLO

Sin embargo, mientras las críticas de la oposición al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se multiplican en México por el lento crecimiento de la economía, en el mundo se evidencian algunos signos de una posible recuperación tras el colapso de la crisis de los “subprime” de 2008. El riesgo de recesión en Estados Unidos está disminuyendo, mientras que en Europa la industria alemana parece haber tocado fondo; la guerra comercial alimentada por Estados Unidos contra China pareciera haber llegado a un punto de distensión; la salida del Reino Unido de la Unión Europea, con el voto a favor del “Brexit”, ha puesto fin a la incertidumbre en la economía global; todo ello se da dentro de un reacomodo de los mercados y de los bloques comerciales bajo nuevas reglas, unas promovidas por los proteccionistas y opositores a la globalización y otras por quienes siguen apostando a ella y al libre comercio.

Dentro de este reajuste de la economía capitalista mundial, México ha sido sorprendido por la política proteccionista de Donald Trump, quien finalmente cumplió con su promesa de campaña de poner fin al TLCAN y sustituirlo por un Acuerdo Comercial con Aranceles, que incluye condiciones no negociadas durante 2017 y 2018. La realidad es que el libre comercio sólo ha permitido que la economía mexicana crezca, hasta hoy, a una tasa promedio anual del 2.4%, y el llamado T-MEC no mejorará el comercio ni el crecimiento de la economía mexicana, pues el desempeño de la economía es el resultado del raquítico crecimiento logrado con las políticas neoliberales asumidas como recetas en los últimos cuatro sexenios y la baja productividad.

 

¿QUÉ DEBE HACER MÉXICO?

Evidentemente, más que presionar a Estados Unidos y Canadá para que sus congresos ratifiquen el T-MEC, el gobierno mexicano debería esperar a que los demócratas lleguen al poder y pongan fin a las ideas absurdas que ha alimentado Trump contra el libre comercio, pues para los empresarios de los tres países y los consumidores nada puede ser mejor que el fortalecimiento de una zona de comercio donde productos, servicios y capitales puedan circular libremente, permitiendo que haya una mayor oferta de productos de mejor calidad y a precios más bajos.

Por otro lado, el resultado de las elecciones británicas del pasado 12 de diciembre y la victoria de los conservadores han dejado claro el rumbo que han escogido los ingleses con el Brexit; a la vez, se ha producido una pausa temporal en la guerra comercial que ha alimentado Trump contra China, a través del acuerdo alcanzado entre las dos partes recientemente, lo cual mantendrá una posible calma en el frente de batalla en 2020 y evitará un empeoramiento en sus relaciones comerciales, parte de una guerra comercial que sólo ha provocado un mayor estancamiento de la economía mundial en su conjunto.

 

MEJORA ECONÓMICA MUNDIAL, A PASO LENTO

Asimismo, los analistas consideran que los riesgos de recesión económica en Estados Unidos se diluyen; argumentan que el peso de la deuda de las compañías es inmensurable hoy respecto a crisis anteriores, mientras que la carga de los intereses se mantiene en un nivel razonable gracias a la caída de las tasas de interés, en tanto que la economía está creando unos 150 mil empleos mensuales y los salarios aumentan 3% anualmente, lo cual muestra una mejora en el desempeño de la economía.

La lógica es que la Reserva Federal, al reducir las tasas de interés, ha retrasado la recesión y el Banco Central Europeo, al seguir sus mismos pasos, apoya la recuperación económica del bloque comercial. En este sentido, aun cuando la crisis no haya terminado, hay buenas noticias para la economía global, colapsada por la parálisis del comercio mundial, por el Brexit y por una absurda guerra comercial, que han desacelerado la inversión privada en 2019 en casi todos los países, haciendo que las economías del planeta crecieran por debajo del 1%.

Este fenómeno no sólo ha afectado a la economía mexicana, pues en países como Alemania, la industria se ha visto afectada por las tensiones comerciales y la desaceleración de la economía china, por lo que su pronóstico de crecimiento es de apenas 0.5% en 2019 y de 1.1% en 2020. ¿Qué se le puede exigir a México?

Nadie se ha salvado de los fenómenos que han arrasado a la economía mundial y los reacomodos de la economía capitalista, donde unos países tratan de avanzar con sus reformas a los mercados y otros, como Estados Unidos, intentan retroceder al pasado proteccionista.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


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