Expediente secreto

Un crimen de Estado no puede quedar exento de pena, porque atenta contra la humanidad y es huella de una herida indeleble para una sociedad y su historia como pueblo.

En estos momentos, en que se perfila el plebiscito para que la ciudadanía decida si procede o no el juicio a los expresidentes de México, se agolpan los hechos de ese 2 de octubre de 1968 como punta del iceberg de tantos otros crímenes de Estado y represiones en las que han estado involucradas las administraciones de más de alguno de estos expresidentes y que merece abrir la información del Estado Mexicano para tratar de esclarecer y comprender por qué se efectuaron.

Hoy se impone la siguiente reunión: un crimen de Estado no puede quedar exento de pena, porque atenta contra la humanidad y es huella de una herida indeleble para una sociedad y su historia como pueblo.

Por ello, la matanza de Tlatelolco, el “Halconazo”, las masacres de Aguas Blancas y de Acteal, los 49 de Ayotzinapa, así como tantos episodios de represión social y política del Estado, no pueden quedar como parte de un “expediente secreto” que marca una práctica de impunidad que vulnera no solo la conciencia social, sino también al estado de Derecho.

Pese a que se han tenido avances sustantivos en defensa de los derechos humanos en el país, han sido, y son, insuficientes para marcar la diferencia entre una sociedad que es respetada por el Estado y una relación tribal de los usos del ejercicio de gobierno en México.

México transita por momentos de redefinición social donde debe existir un incremento de la conciencia ciudadana y su cultura política; donde los ciudadanos se involucren y se interesen por la marcha y conducción del ejercicio de gobierno; en ello se encuentra el cambio de rumbo en las prácticas políticas del Estado, que se ha caracterizado por ser un agente represor y no armonizador de la vinculación de la sociedad con su proyecto de nación.

El Estado mexicano no puede ser más un agente represor de la sociedad, no es esa su función y no puede llevarla a cabo como instrumento de ataque político, religioso, ideológico, racial y étnico; por el contrario, debe ser el equilibrio político de un Estado que defiende los intereses de la diversidad social y se compromete a salvaguardad la heterogeneidad de las manifestaciones sociales en paz y concordia.

Las heridas de las masacres y las represiones de Estado solo pueden ser cerradas si no se manejan como “expediente secreto”, porque en ello se cierne la impunidad que castiga a su pueblo.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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