La historia alecciona de forma lapidaria. Suele ser la radiografía de las zonas vacías y, en la escena política, el PRI vive en una estela fantasmagórica en los entretelones de una crisis que, en Hidalgo, no tiene precedentes.
Sin mayores alegorías, el líder del PRI Hidalgo, Marco Mendoza, no ha podido salir del marasmo de la crisis política que experimenta su partido, pero tampoco ha tendido puentes sobre la construcción de un análisis que permita la autocrítica y otorgue elementos de certidumbre para reorientar el camino del tricolor.
En este trazo, analíticamente cabe preguntar, ¿cuál es la estrategia posible que sacará al PRI de su crisis orgánica?, la respuesta no es lineal, pero implica precisiones de forma y fondo.
- Democratizar al dinosaurio
Nunca, mis únicos y queridos lectores, el PRI constituyó una estructura democrática. Las asimetrías que implantó la cúpula del poder en el PRI, marcaron condiciones de verticalidad y subordinación de cuadros que subsisten, al grado que en la acuñación de las candidaturas plurinominales, por citar un ejemplo en boga, primó la arbitrariedad de los cuadros dirigentes y, este instrumento de “representación ciudadana”, se degradó a tal nivel, que en términos estrictos se convirtió en una cloaca política.
- Partido a modo
La degradación política del PRI nos ha mostrado en este punto, donde su meseta de crisis es, a todas luces, una encarnizada lucha de control intestino en la que Alejandro Alito Moreno, el líder perpetuo del partido, se erige como la representación hegeliana del amo y el esclavo; en donde el partido se mantiene inmóvil y la conducta del tricolor en Hidalgo no es distinta a la estructura nacional.
En todo caso, estamos en presencia de un partido a modo, donde las condiciones autoritarias y antidemocráticas son la mejor radiografía de su crisis orgánica.
- Frente a la derrota política
La crisis política del PRI no sólo puede ser analizada sobre los elementos de descomposición orgánica de su estructura; también inciden en una línea decisiva, el crecimiento de la izquierda y el plano de consolidación de Morena.
Recordemos que el proyecto político de alternancia del ciudadano gobernador Julio Menchaca Salazar ha desplazado desde su proximidad y capital político a las antiguas lógicas operativas de cooptación clientelar del PRI, creando un sustento creciente de adhesión popular que, inclusive, presenta una clara correlación en el incremento de la aprobación del Poder Ejecutivo en Hidalgo.
El análisis crítico evidencia que los fantasmas del PRI se esgrimen en la conjunción de factores orgánicos y externos a su estructura que, sin lugar a dudas, marca una prospectiva en los escenarios futuros de derrota política.
Empero, mis únicos y queridos lectores, debemos ver la derrota del PRI más allá de su estructura de partido; es, en todo caso, una derrota de la derecha y su paradigma político antidemocrático.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





