Imaginación política

En más de dos años de gobierno sin contrapesos políticos mayores, no hemos visto un cambio sustantivo en todos los rubros del orden público. No hemos conocido un país mejor antes de López Obrador, pero tampoco durante su administración.

Nada per se en la imaginación política se construye sin trabajo, y en el caso concreto de la función pública, sin el piso firme de la creación de riqueza, por lo que la nueva composición del Poder Legislativo en México no garantiza que la ciudadanía habrá de contar con el porvenir que la nueva oposición ha planteado en su ascenso.

En más de dos años de gobierno sin contrapesos políticos mayores, no hemos visto un cambio sustantivo en todos los rubros del orden público, por lo que la esperanza de construir un país distinto al que por décadas se ha presentado desde la clase política se ha diluido, y pese a que el contrapeso de la oposición se ha incrementado, no significa que el rumbo del país habrá de virar 180 grados.

En términos estrictos, no hemos conocido un país mejor antes de la administración de López Obrador, pero tampoco durante su administración, por lo que la clase política sigue percibiéndose como inoperante, como un lastre que pocos quieren llevar en sus espaldas, pero que, hasta ahora, la ciudadanía no sabe ni ha podido quitarse de encima.

En esta tesitura amarga, la tragedia de la ciudadanía es tener una gruesa clase política que engorda en los encargos públicos y que, salvo raras excepciones, no ha sido capaz de concretar los mínimos de dignidad humana que debe expresar la función pública para garantizar las oportunidades que demanda la ciudadanía.

Por ende, “tan malo el conocido como el desconocido”, no existe un rumbo claro para el país y, pese a que la pandemia comienza a ceder camino, las huellas de los estragos no solo del proyecto político actual, sino del peso histórico de los sucesivos gobiernos, parece imponer una estela de sombras que no habrá de disiparse ni con la nueva composición política del país.

Es evidente que mientras la ciudadanía no encuentre formas de organización política alternas a las planteadas por la clase política y sus partidos, seguirá primando una realidad que ha perdido sentido para la mayoría de los mexicanos, esto es claro y perfila un panorama incierto.

En décadas no han existido respuestas nítidas del Estado hacia la ciudadanía, porque los índices de calidad de vida se han deteriorado y hoy están presentes frente a una pandemia que ha desvelado los profundos problemas de la población, cuestión que no habrá de corregirse desde esta clase política.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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