La Cumbre de las Américas… sin Latinoamérica

En la Cumbre de las Américas, Estados Unidos decidió hacer corresponsable de la imparable migración a los países latinoamericanos, los cuales no tienen el poderío ni los mecanismos para frenar o siquiera contener este fenómeno.

La Cumbre de las Américas, realizada en Los Ángeles, se tiñó de barras y estrellas. En el encuentro internacional, el gobierno de Joe Biden logró imponer como tema central la migración, que ha desbordado en la última década la capacidad de respuesta de Estados Unidos para hacer frente a un problema que siempre ha sido multilateral, pero que fue atendido con la “Ley de garrote migratorio”, medida que no solo no ha funcionado, sino que ha causado estragos en diversos vectores de estabilidad para el gigante del norte.

 

Pese a que la Declaración de Los Ángeles atiende a: I. Estabilidad y Asistencia, II. Migración legal y Protección, III. Trabajo conjunto, y IV. Control de migración ilegal, el capítulo relevante estriba en la exigencia de hacer corresponsables a los gobiernos latinoamericanos para controlar y, si es posible, impedir la migración a Estados Unidos. A cambio, Estados Unidos se compromete a aumentar las inversiones en América Latina, lo cual debe ser interpretado en la doble vía del “La Ley del garrote migratorio” más “El control migratorio del Bravo a la Patagonia”.

 

Y si bien no es desdeñable el intercambio de los países del continente, la verdad es que pocos son los acuerdos de cooperación sustantivos que ayudan al desarrollo y progreso de los estados miembros, condición que se ha repetido y que no parece experimentar los cambios que requiere la armonización regional en América Latina; más aún, que la Cumbre de las Américas se convierta en la “Cumbre americana”, reconociendo que existe un reto de equidad por lograr entre los países que integran en el continente.

 

Lamentablemente, cuando David domina a Goliat se trata siempre de un trayecto de opresión y explotación, porque América Latina carece de poderío y tampoco tiene capacidad de negociación que haga que cada país obtenga un dividendo en equidad de acuerdo a sus potencialidades y necesidades, y es por ello que las rodillas tiemblan.

 

Algo está claro: la Declaración de Los Ángeles es el gatopardismo migratorio de Estados Unidos, que ahora responsabiliza a los gobiernos de Latinoamérica para hacerse cargo de “limpiar el piso migratorio”, realizando las tareas de contención y, lamentablemente, de represión que acompañan al fenómeno migratorio en una estela de desesperación y amargura social.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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