Más allá del ciclo electoral, mis únicos y queridos lectores, Jorge y José Antonio Rojo jamás habían creado tal expectación política desde que marcaron el impasse de su militancia en el PRI.
La noticia de la “pausa política” de los Rojo en el PRINOSAURIO parece acaparar las miradas de los partidos satélites que circundan la arena política en Hidalgo y han generado tantas suspicacias que, a Jorge como a José Antonio Rojo, lo mismo los uniforman de naranja que de amarillo, lo que vislumbra un péndulo de oscilación política acorde de lo que se puede obtener como botín en el arrastre social y el capital político de los herederos del Grupo Huichapan.
En este trazo, mojándose los bigotes y poniendo a remojar sus barbas, partidos como Movimiento Ciudadano y de la Revolución Democrática, ya marcaron su raya para recibir con las banderas abiertas a estos ilustres políticos de la vieja guardia en Hidalgo. Se trata en todo caso, de una operación “quirúrgica”, es decir, qué partido ofrecerá el mejor escaño a los Rojo.
El vendaval de la chiquillada partidista de Hidalgo no se ha hecho esperar, por lo que ante las suspicacias sobradas de quién se habrá de ganar “el premio mayor”, no queda más que esperar a las ofertas del mercado político, porque algo es fijo, el éxodo de los Rojo no será hacia Morena, donde, pese a que la buena voluntad abunda y la amnistía política tiene pletóricas las bancas de expriistas, esto implicaría patear el pesebre de López Obrador, y del PAN Hidalgo, mejor ni hablar, porque su dirigente Marcela Isidro ha dicho que con el PRI ni a misa, pese a que cuando Xóchilt Gálvez se lanzó al suicidio de la candidatura a la presidencia de la República, el PRIAN era pan y cebolla.
En el análisis crítico de las estelas del éxodo masivo de priistas en la escena política de Hidalgo, lo que sobresale es la extinción del PRI que Marco Mendoza, su líder, parece no advertir, y mientras muchos abandonan el Titanic, el capitán se encuentra estoico, quizá porque Carolina Viggiano no le ha indicado otra cosa, así que, aunque el agua le llega al cuello, Mendoza Bustamante sigue remando.
Se aprestan tiempos de cambio
Más allá del ciclo electoral que pavimenta el carrusel a la gubernatura de Hidalgo, las piezas de la oposición política develan que lo poco que ha quedado de prebenda y privilegios en encargos y puestos públicos habrá de incidir en mantener una “estructura de cuadros” en el PRIAN, por lo que los que lleguen a defeccionar, serán aquellos que puedan encontrar una oferta política a modo, como sucede con los Rojo. Por el contrario, los que son tinterillos de medio pelo en la partidocracia de la derecha, tendrán que aguantar la zozobra mientras el barco se hunde.
La derecha no presenta frente a este éxodo masivo de sus filas, ningún liderazgo emergente, y ello se debe a que durante décadas la formación de cuadros con vocación de activismo político estuvo a la zaga de los intereses de cúpula que se conformaban con el trasiego de prebendas y privilegios para aquellos que sabían el teje y maneje del “acarreo clientelar”, condición que ante el obsequio de la gorrita y la playera se incrementó con la torta y los 150 pesos por semáforo de bulla, pero a la postre, esto dejó de funcionar.
Más allá del ciclo electoral, las fuerzas del antiguo régimen siguen en la decadencia política y su extinción se apresta frente al éxodo y defección de su escasa militancia.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





