De memes, cadenas y bulos

La información es un conjunto de datos, y en esta era de información automática, los datos abundan e integran nuestro bagaje de conocimiento. Como nuestro sistema de pensamiento se traduce en posturas y actitudes que influyen en la personalidad y culminan en acciones concretas, es importante procesar los datos, en especial los cotidianos que nos llegan de las redes sociales como Twitter, Facebook, WhatsApp y los medios masivos como la Internet o las publicaciones libres, porque son campo fecundo para “memes”, cadenas y bulos (hoax).

Un dato se valida buscando certeza, veracidad y fiabilidad. El dato o es cierto o incierto. En certeza puede ser falso o verdadero, y el incierto puede ser dudoso, si hay razón para desconfiar o probable si hay indicios de veracidad. Por su fiabilidad para cada dato tenemos tres posibilidades: A.- Contamos de manera personal con una demostración formal por argumentación lógica o empíricamente tenemos evidencias y experiencias propias. B.- Creemos en una publicación científica o una fuente autorizada o “fiable”, y C.- La fuente no es fiable o es ignota (desconocida). Así todo dato cae en algún cuadro de la siguiente tabla:

En el nihilismo es una cerrazón ilógica y emocional, donde la verdad ni existe ni se puede probar. Desde el escepticismo ningún dato es infaliblemente cierto. Uno mismo puede equivocarse o malinterpretar, la misma ciencia es humana y falible, y hasta se manipula políticamente, y las fuentes supuestamente “fiables” pueden tener ausencia de rigor o error metodológico, mala lógica o interpretación, traducción y hasta errores de impresión. Inclusive, si Dios mismo se me apareciera para revelarme una verdad, ¿cómo sé que es Dios y no un ángel o demonio, un ser superior extraterrestre, un sueño personal o mera alucinación? En el extremo opuesto, la cándida e inocente credulidad y el subjetivismo romántico del fanatismo aceptan hasta lo imposible y absurdo como verdad indiscutible.

Si filósofos, científicos y académicos con mentes “entrenadas” fallan, lo que podemos esperar sin entrenamiento mental, formación científica, lógica o epistemológica para establecer filtros adecuados es ser blanco fácil e indefenso ante memes, cadenas y bulos (hoax).

Una “cadena” es propaganda con una idea religiosa o política. La cadena pide hacer algo y difundir el mensaje a tantas personas. Quienes simpatizan con la idea la propagan pensando que “se hacen un bien a sí mismos y a los demás”, y difunden el virus o el mensaje. La cadena generalmente promete un beneficio si obedeces, y en muchos casos contiene un reto, o usan chantaje sentimental advertencia y hasta amenazas de tragedias por no propagarlo.

Un “meme” es un gráfico con una frase “chistosa”. En su simplicidad radica el filo y poder penetrante, pues el “chiste”, si bien puede ser “inocuo”, ridiculiza, y también puede atacar o desacreditar ideas, personas, etc. Por ello, no se debe menospreciar su potencial para convertirse en arma peligrosa para manipular la opinión pública. Cuando la sátira ridiculiza cosas sagradas, intocables o serias para otras personas, no resulta graciosa para los adeptos o fanáticos susceptibles, sino ofensiva e irritante.

Un bulo o “hoax” es una noticia falsa. Por su sensacionalismo e importancia, causa alarma y llega a difundise masivamente con una tasa de crecimiento exponencial: “se viraliza”.

Generalmente los creadores de memes, cadenas y bulos no son fuentes fiables, son anónimos, impidiendo la verificación, o son pseudoepígrafos (le adjudican la autoría a una personalidad prestigiada para robar credibilidad). Muchas no tienen fecha y es difícil rastrear el origen o ubicarlas en el espacio geográfico.

Estamos infestados de datos dolosamente mal intencionados, y somos manipulados en nuestra ignorancia por la mentira y el error. Conviene distinguir los tipos de memes, cadenas, y bulos atendiendo a sus propósitos o efectos:

1.- Propaganda o publicidad. La publicidad favorece un producto comercial. La propaganda es ideológica, de naturaleza política o religiosa. El propósito es promocionar un “buen” producto comercial en el mercado o propagar una ideología que parece “solución” o propagar una supuesta “verdad”.

2.- Campaña de desprestigio. Por el contrario, en lugar de favorecer un “bien”, se ataca un “mal”. Se alimentan emociones negativas que aspiran a manipular la opinión de las masas generando algún sentimiento repulsivo hacia algo o alguien, manchando o haciendo dudosa la reputación de una religión, un partido, una institución, organismo, candidato, una marca o producto comercial, con calumnias o escándalos graves. Muchos “periodistas” y “famosos” viven del morbo de la gente. El escándalo aumenta las ventas, o redirige las preferencias sobre productos o votos.

3.- Alimentar el ego de un enfermo narcisista. Algunos ego maníacos vanidosos y soberbios se divierten viendo cómo se viralizan sus creaciones, regodeándose en la contemplación de la estupidez ajena, y así se sienten superiores.

4.- Hacer investigación de mercado. En algunas cadenas o bulos el usuario, reenvía, hace un “click”, o da “like” permitiendo a terceros obtener tu correo electrónico, ubicación o accesar a tus datos personales, los cuales venden a empresas, o los usan para investigar el proceso y vías de distribución de la información y rastrear a los usuarios.

5.- Distraer la atención. Con apariencia de noticias reales y serias sobre cosas importantes, (profecías, amenazas cósmicas, etcétera) explotan el sensacionalismo y generan miedo, preocupación, escándalo, indignación. Así crean una “prioridad” ficticia, y redirigen la atención hacia tales temas, escondiendo las reales e importantes tras una cortina de humo, y por carecer de atención merman la oposición significativa. “Pan y circo” mientras los escándalos (cambios políticos, económicos, gasolinazos, asesinatos) y las cosas realmente estratégicas pasan casi desapercibidas. Los golpes duros se le dan a la población cuando se halla cautivada en eventos más atractivos. Por ejemplo: aumentos en precios durante un mundial de futbol, o la aprobación de una ley, o ls firma de un acuerdo comercial desventajoso mientras andamos pensando en bobadas (que si el paneta Nibiru destruirá la Tierra al final del calendario maya, Tierra hueca, luna artificial, ovnis, el apocalipsis…). Claro, ante la extinción masiva del planeta, ¿qué importa una devaluación, una reforma fiscal, o la muerte de un personaje? De esta forma se facilita la paz política con impunidad ante los atropellos.

6.- Mantener en secreto una verdad estratégica. Se propone una mentira para ocultar y sustituir la explicación verdadera, o se lanzan múltiples versiones para entorpecer la labor de discernimiento. Con tantas “versiones”, la gente ya no sabe en qué creer, se cansa de investigar y pierde el interés. Durante la 2ª Guerra Mundial se dijo que “la zanahoria es buena para la vista”, para explicar cómo los pilotos podían “ver” de noche en sus aviones, con el objeto de ocultar el uso tecnológico del radar. Actualmente hay virus inexistentes o reales y creados en laboratorio. En ambos casos el objetivo es enriquecerse con la venta de vacunas, disfrazar un genocidio aplicando “vacunas” tóxicas que se distribuyen a poblaciones que realmente se quieren aniquilar o sobre las que se quiere experimentar ilegalmente. Para ocultar estas verdades, se miente con noticias falsas que provienen de institutos acreditados en complicidad.

7.- Retener el poder. ¿Quién gana con tener a la gente incierta o indolente sobre ciertos temas? En aparente defensa del pueblo, y para combatir narcotráfico y terrorismo, el Estado, mediante sus servicios de inteligencia, “debe” hackear, espiar y controlar la Internet y las redes sociales, (y probablemente ya interviene ilegalmente los aparatos, como plantea la película “Snowden”), mas requiere la legalidad para fincar responsabilidad penal sobre una persona demostrando que tal mensaje salió de tal aparato, tal día a tal hora, pero ello, también conlleva un gran riesgo: el régimen podría localizar disidentes para eliminarlos, controlar la información y afianzar un adoctrinamiento, para establecer una dictadura discreta pero sin libertades, como describe la obra “1984” del pseudoepífrafo “George Orwell” (Eric Arthur Blair). Ya tuvimos tentativas, como la “Ley Federal para Prevenir y Sancionar los Delitos Informáticos” (Ley Fayad). El ya derogado artículo 350 del Código Penal Federal condenaba la difamación dolosa. Al Estado le conviene que la gente sea molestada con delitos informáticos (como el “grooming”, donde usuarios mienten sobre su identidad para lograr encuentros personales y consumar un delito), para que cuando la gente se harte, ella misma pida la intervención del Estado y éste fiscalice la intimidad personal). Tomar una decisión correcta es fácil con toda la información verídica necesaria, pero con información incompleta o equívoca, tomar decisiones acertadas es muy complicado; por lo tanto, quien tiene el control de los medios de información retiene el poder. Quien controla las noticias, manipula la opinión pública. Si yo decido qué información te llega, condiciono tu elección, casi como si yo decidiera por ti. Incluso se puede controlar a un gran líder manipulando la información, por eso no gobierna el titular, sino quienes lo informan.

Me parece que nos conviene ser más pensantes y críticos verificando si algo es bulo. No reenviar indiscriminadamente cadenas ni memes. No abusar de las redes sociales proporcionando información táctica o fotos que nos pongan en riesgo, no exponer información delicada “en la nube”, y adquirir buenos hábitos para filtrar mejor los datos que consideramos como “ciertos”, para no dejarnos asustar o manipular por aparentes verdades, identificando y verificando en fuentes fiables originales. Debemos aprender a investigar, a cuidarnos y a no contribuir con, o ser víctima de los nefastos propósitos de gente mala o irresponsable. Nos conviene internalizar la educación, con una cultura de compromiso con la verdad, en especial, cuando asesoramos, informamos o publicamos algo.

Por: Carlos Enrique Arias Vera

"Carlos Enrique Arias Vera, un ser humano peregrino por la vida, oriundo de una ciudad (Pachuca) y familia cosmopolitas, y diversificado en variadas aficiones, entre ellas el canto y las letras, docente de vocación, con grado de maestría, de profesión ingeniero civil. Tiene una curiosidad versátil y siempre insatisfecha. La mezcla de su formación académica, con la afición autodidacta a las artes y la práctica de algunos deportes y actividades, le confieren una cosmo visión personal sui géneris que comparte al tamiz de una filosofía dinámica, incluyente y matizada, y al igual que México, evoca un crisol del cual emerge un mosaico de opiniones y observaciones."






VIÑA Y SAL - Carlos Enrique Arias Vera

"Carlos Enrique Arias Vera, un ser humano peregrino por la vida, oriundo de una ciudad (Pachuca) y familia cosmopolitas, y diversificado en variadas aficiones, entre ellas el canto y las letras, docente de vocación, con grado de maestría, de profesión ingeniero civil. Tiene una curiosidad versátil y siempre insatisfecha. La mezcla de su formación académica, con la afición autodidacta a las artes y la práctica de algunos deportes y actividades, le confieren una cosmo visión personal sui géneris que comparte al tamiz de una filosofía dinámica, incluyente y matizada, y al igual que México, evoca un crisol del cual emerge un mosaico de opiniones y observaciones."