Nueva cepa, nueva muerte

El virus SARS-Cov-2, al igual que cualquier organismo vivo, es oportunista, se desarrolla donde el ambiente es propicio y cuando no encuentra un ambiente idóneo, intenta trascender hacia nuevos entornos.

Ningún organismo biológico permanece inalterable, todo el ser vivo experimenta un proceso de evolución infinito, el cual obedece a los cambios producto del entorno en el que se desarrolla; lo mismo sucede con los virus, los cuales sufren mutaciones genéticas, buscando al igual que todo ser vivo: pervivir. Esto le ha sucedido al virus que causa el covid-19, pues ha logrado germinar con nuevas cepas, lo que habrá de traer más muerte.

El virus SARS-Cov-2, al igual que cualquier organismo vivo, es oportunista, se desarrolla donde el ambiente es propicio y cuando no encuentra un ambiente idóneo, intenta trascender hacia nuevos entornos, igual como hicieron los hombres prehistóricos que nos legaron los genes para sobrevivir.

Las diferentes razas humanas, con sus propias características, dieron paso evolutivo hacia personas con tonos de piel distintos, estaturas y musculaturas distintas y formas de interiorización de la realidad distintas; condiciones que en occidente se han pretendido alterar, creando un cisma en las condiciones psíquicas de interacción social, inclusive en nuestras dimensiones de inteligencia y apropiación cognitiva.

Detengámonos a pensar en los saltos tecnológicos que creamos: hoy en un mundo visual creado por nosotros, sufrimos mucho más que en otra era de la humanidad de enfermedades de la vista, la causa es obvia, con los cambios visuales empujamos a nuestros ojos a un entorno vertiginoso y hostil, al cual nuestro cuerpo no puede evolucionar con la velocidad que lo hacen los productos visuales de la tecnología.

Lo mismo ha pasado con los seres vivos que se vieron amenazados por nuestra especie, buscaron nuevos entornos, algunos se extinguieron y se seguirán extinguiendo (inclusive nosotros podemos extinguirnos como humanidad); los que sobreviven se unen a cadenas alimenticias y logran simbiosis, pero nada de esto implica que una simbiosis y su reciprocidad es armónica en todas sus dimensiones, por lo que una cadena simbiótica puede -y en los hecho sucede- reñir con otras cadenas simbióticas y extinguirlas.

 

Hoy que tenemos nuevas cepas del virus que causa el covid-19, la cuestión es clara: el virus busca su reproducción y pervivencia, por lo que ataca a nuestro sistema inmune, lo pone a prueba y puede derrotarlo; sin embargo, aprende y nosotros aprendemos de manera racional, por lo cual experimentamos para fortalecer con medicamentos nuestro sistema, pero ello lleva tiempo y conciencia aprendida, lo cual no evoluciona tan rápido para atender una enfermedad.

Nueva cepa, nueva muerte.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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