Pachuca y los madreadores en los antros

Eran cerca de las 2:30 de la mañana, venía de una fiesta privada y pasé por uno de tantos antros que disipan las alegrías, euforias y tristezas de los parroquianos, en su mayoría chavos, pero también algunos muchachones de más de 30 años que se dedican a los regresionismos de los años mozos.

De pronto lo vi sentado en la vereda, sangraba y me detuve a ayudarlo; puteado hasta el culo. Estacioné mi vehículo y me acerqué con cierta precaución; tenía como 18 o 20 años, su camisa estaba llena de sangre y le pregunté: ¿en qué te puedo ayudar?, me contestó: gracias, ahorita viene mi papá por mí; entonces le pregunté lo lógico: ¿qué te pasó?, respondió, con pesar: se armó una pelea en el antro y entre varios me pegaron, pero no fueron los cabrones con los que me peleé los que realmente me lastimaron, fueron los cadeneros y guarros del antro, esos cabrones no se detienen por nada y nadie les dice nada, hasta la misma pinche policía les pasa sus mamadas.

 

La denuncia

Seguimos conversando y el muchacho se tapaba con la camisa uno de los orificios nasales por donde le corría un hilo de sangre, tenía los pómulos inflamados y la boca totalmente reventada; me dijo que le dolía la espalda, que le llovieron patadas de los cadeneros y los guarros, y pese a que les decía: ¡ya estuvo, ya estuvo!, lo madrearon hasta que empezó a escupir sangre. Allí lo dejaron tirado y cuenta que le mentaban la madre y se reían; le pregunté si los denunciaría, pero contestó: no, no van a hacer nada en la policía, les vale madre, ya han madreado a otros chavos y no pasa nada.

 

La venganza

Cuando estaba más tranquilo, el chavo me dijo: lo único que hay que hacer es venir a partirles la madre, me voy a organizar con unos compas y a tres de esos cabrones que los tengo bien vistos les voy a partir la madre; no se pueden esconder, sé a qué hora salen y esto no se queda así.

 

A la alcaldesa, Yolanda Tellería:

Señora alcaldesa, si bien es cierto que no tenemos pavimento de primer nivel en las calles, no tenemos agua potable, los barrios altos de Pachuca no ven su presencia, la delincuencia se incrementó en la ciudad y la seguridad del patrimonio de los ciudadanos ha disminuido considerablemente, ¿será mucho pedirle que se coordine con la policía para que en los antros no golpeen a los jóvenes los cadeneros y los guarros que valientemente madrean en grupo? Espero esto no le distraiga de sus múltiples obligaciones.

 

Pachuca y los madreadores de los antros no son una realidad ajena, es tiempo que el ayuntamiento tome cartas en el asunto y se garantice la seguridad extrema en estos lugares, porque ya se les ha pasado la mano a múltiples cadeneros y guarros cuando golpean a un joven, cosa que no deben hacer y si alguien escandaliza es la policía la que debe actuar, porque lo que hacen cadeneros y guarros es un delito, no tienen la potestad o el derecho cuando sacan a una persona de golpearla, agredirla o insultarlo. El problema no radica en que existan los antros, sino los abusos que cometen sus dueños y sus protocolos, si es que los tienen, de seguridad.

 

Cuando llegaron los padres del muchacho, a la madre le corrían las lágrimas y se lo llevaron a un hospital.

 

Consultoría Política y contacto público: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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