Pinocho contra la maldad y el fascismo

Hay decenas de mensajes en la más reciente película de Pinocho, pero quizá el más grande sea la importancia de la verdad y el amor para mantener a flote a la humanidad.

Las zonas erróneas de la humanidad se mueven, invariablemente, porque la carencia de amor al prójimo es al mismo tiempo nuestra precariedad para amarnos.

Las fibras sensibles del amor son tan delgadas que se fracturan con la facilidad del copo de nieve que el sol derrite; caminar para amar es el significado que nos lleva a la verdad de nuestras vidas, pero la verdad es mucho más que una versión de la realidad, debe ser entendida como el compromiso solidario de nuestra humanidad, para apreciar al otro en la belleza infinita del espíritu.

Pinocho emerge de la conciencia del amor perdido, es el predicado de la verdad que cobra vida y que debe respetar a la verdad; sus piernas de madera se deslizan lo mismo en el hielo que en la tierra, de frente al sol, de frente a la amistad que jamás termina.

Pinocho, el Pinocho de nuestro tiempo, enfrenta a la maldad que reduce todo a precios de mercado, al teatro donde las marionetas no son los muñecos de los hilachos animados, sino los seres humanos que deambulan sin rumbo cuando no entienden la realidad, cuando cosifican sus relaciones y poco o nada festejan la vida.

Pinocho, el Pinocho de nuestro tiempo, enfrenta al fascismo, entiende que la vida no es heroísmo patriotero de campos de batalla, se opone a las armas y a la metralla que ciega y cercena la vida, esa vida que el espíritu nos ha legado con la luz de Dios.

Los oídos de Pinocho se vuelven agudos cuando la conciencia del grillo retumba en su cuerpo de madera, con la textura dulce de las vértebras del vegetal, el árbol de la vida que se regocija de darnos vida para volver, tarde o temprano, a la tierra como fertilidad del universo.

Mira al horizonte, recuerda la primera vez que la verdad te hizo ser libre, admira tus pasos ciertos, no olvides el rostro de tus padres ni las manos de tus hermanos, recupera tu verdad histórica y lucha por ella.

Pinocho, el Pinocho de nuestra era, es el hidalgo de lánguida figura que derrumba los molinos de viento de la maldad y el fascismo, esa dimensión oscura que hiere al cuerpo y al alma, que lastima la verdad y nos vuelve marionetas. Ese, ese, es Pinocho.

 

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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