Políticos millennials

¿Cuál es la solución a problemas añejos de gestión política? ¿Acaso dar paso a las nuevas generaciones nos librará de seguir alimentando la pobreza e injusticia social?

No todo lo que brilla es oro, no todo resulta inteligente y no todo lo inteligible vale la pena; más aún, la mayor parte de los políticos a nivel mundial no solo no tienen preparación sobre los asuntos públicos, sino que tampoco piensan en el bien de los más necesitados.

 

Sin embargo, esos políticos de escritorio no tienen la culpa de representar al pueblo, porque es el pueblo -en sentido amplio y calculado como los que menos tienen- el que hace posible con su voto, o con su autoexclusión, que los sátrapas del Estado se encumbren en las decisiones públicas, y esto no tiene vuelta de hoja.

 

Frente a la degradación de la gerontocracia política ha surgido un vector de políticos jóvenes conocidos como millennials, lo cual no implica necesariamente que puedan ser duchos en el manejo del poder público, ya que eso atiende a un rol histórico social y de cognición pública. Por ello, los políticos millennials no son necesariamente ni la solución ni la controversia de los manejos del Estado.

 

La evidencia más clara de que la edad no hace al político decente, comprometido y proclive a defender e impulsar el bien del pueblo, es sin duda, la actuación de Samuel García, gobernador de Nuevo León, quien se pasa por el arco del triunfo los problemas públicos de su estado, ya sea de agua potable o de luz eléctrica, y qué decir de cuestiones sensibles como seguridad, pobreza o salud.

 

Pero como he admitido: la responsabilidad de que hoy en Nuevo León mande Samuel García, no la tiene Samuel García, sino el pueblo de su estado, pese a que el gobernador, más allá de cualquier cosa, tiene la responsabilidad constitucional de responderle a su pueblo.

 

La reflexión de fondo en esta era confusa debe centrarse en el rol histórico del ciudadano frente al poder desde su organización social, participación ciudadana, voluntad pública y conciencia social; justamente ese debe ser el vector que controle abusos, omisiones, impericia o desdén público. Todo ello puede ser garantizado por la ciudadanía, quien por soberanía es juez y parte de la realidad y tiene en sus manos la autoridad para reencauzar el poder público.

 

Consultoría política: barra_carlos@hotmail.com. Suscríbete a mi canal de YouTube: “Ciudadanía de Kristal”.

 

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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