¿Por qué los linchamientos en Hidalgo?

¿A qué se deben los linchamientos? Son muchas las razones, pero la principal es la impunidad: nunca pasa nada, no hay culpables a quienes la justicia les cobre cuentas, de tal manera que muchos ven como un derecho hacerse justicia por propia mano, pero en bola. La turba sin rostro se exalta, grita, se retuerce y vocifera en contra de supuestos rateros, secuestradores o violadores, sin que haya una prueba confiable y casi siempre por habladas; el responsable nunca da la cara pero echa a rodar la piedra que no se detendrá sino ante el cadáver del que supone delincuente.

 

¿Razones o pretextos?

Argumentos sobran: que están cansados de la ineficacia de la policía, que lo único que hacen es seguir sus usos y costumbres, que deben dar escarmientos, que sueltan a los delincuentes y no los encarcelan, y cosas por el estilo. Pueden ser válidas estas explicaciones, pero en una sociedad organizada es la ley el camino que se ha trazado para evitar que se lastime la tranquilidad de las familias.

 

Redes sociales, la ley del más fuerte…y anónimo

Si la ley no va a ser el instrumento que rija a la comunidad, sobre todo en el castigo a los delincuentes, resulta una sociedad en la que prevalecerá la ley del más fuerte, en la que cada quien proceda como mejor le convenga para hacer justicia y en la que surgirán líderes vivos que encabezarán el supuesto o real descontento de la gente, lo mismo para hacerse justicia por propia mano desde la fuerza que da el anonimato, porque en esas acciones nunca hay un responsable y todo se enmascara en “el pueblo justiciero”, hasta llegar al escenario terrible del Valle del Mezquital, en donde, con el pretexto de “usos y costumbres”, se cometen abusos en contra de ciudadanos que incurren en alguna falta hasta el extremo del secuestro, multas absurdas que dictan caciquillos de la región y otras lindezas, siempre amparados y seguros de que la autoridad real y legítima nunca les hará nada, porque de inmediato se tiran al suelo y se dicen reprimidos y lastimados en sus derechos, lo que les da bases para exigir compensaciones muy altas, pues de otro modo bloquearán carreteras, calles, oficinas gubernamentales y finalmente irán a las marchas y manifestaciones públicas.
Es una estrategia que les ha dado resultado y no la van a querer perder así como así, pues al final les conviene en cuestión de poder y dinero. Lo peor del asunto es que en algunos casos se llega hasta el ajusticiamiento de los supuestos delincuentes con la ausencia de la autoridad, que en un respeto cuestionable tiene que negociar con los patrones de las comunidades, que por su forma de actuar están por encima de la ley.

 

LAS CIFRAS

Las cifras son preocupantes. De 2016 a la fecha se cuentan 7 linchamientos con 13 muertos en los municipios de Tlaxcoapan, Huasca, Chilcuautla, Tulancingo, Tula, Metepec, Acaxochitlán e Ixmiquilpan. El primero sucedió en Tlaxcoapan el 2 de julio de 2016, con dos víctimas; el segundo ocurrió el 10 de mayo de 2017 y de los tres linchados, uno murió; en 2018 hubo tres linchamientos y así hasta sumar 7.

 

PROTOCOLO ANTILINCHAMIENTOS

El 2 de abril se publicó en el Periódico Oficial del Estado el Protocolo de Actuación Policial Para el Control  de Multitudes, en donde se marcan las normas que debe seguir la policía en  caso de posibles linchamientos; se privilegian el diálogo y la persuasión, así como el compromiso de la defensa de los derechos humanos, pero se subraya el uso de la fuerza gradual para frenar la violencia y al final se autoriza el uso de armas, hasta las letales, de acuerdo a las circunstancias.

 

Ixmiquilpan: el linchamiento después del protocolo

Se tiene ya un camino legal para actuar, lo que se supone debe frenar el salvajismo de los linchadores y de quienes, desde las sombras y las redes sociales, crean psicosis. Sin embargo, a los pocos días de publicar este documento, en Ixmiquilpan se dio otro linchamiento sin que hubiera intervención policiaca que lo evitara.
Por lo que se ve, el protocolo es un primer paso que debe ser seguido pese a la resistencia que se encontrara, entre otras cosas por los abusos que se cometen con el llamado “usos y costumbres” y quienes encuentran en estas prácticas un ejercicio de poder, casi siempre desde el anonimato,
Y como principal elemento se encuentra un ejercicio real de la justicia, en el que todo el Poder Judicial responda a la ciudadanía con eficacia y resultados, a lo que se debe sumar el reforzamiento de la educación para respetar las leyes y sin duda el valor fuerte del ser humano que es la vida.
Sólo así se frenarán estas acciones que no son sólo de lamentar, sino de vergüenza.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.



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