Racismo a la mexicana

El hoyo en la cerca visibiliza las diferencias socioculturales del país, desde la perspectiva de un grupo de estudiantes del colegio Los Pinos.

Aunque no se reconoce abiertamente, México es un país racista, en el que los indígenas son discriminados; al mismo tiempo, las élites blancas crían a sus hijos para que aprendan a mandar. Ambas premisas quedan de manifiesto en El hoyo en la cerca, un interesante filme de Joaquín del Paso, a cuya premier nos invitaron los buenos amigos de Caníbal.

De acuerdo con el guion del propio director y de Lucy Pawlak, la acción ocurre en un exclusivo centro educativo, sintomáticamente llamado Los Pinos, al que asisten hijos de secretarios de Estado y juniors, que deben soportar la disciplina del profesor polaco Szthur (Jacek Poniedzialek) y constantes rezos, para poder disfrutar de concursos de banderas.

El microcosmos mexicano está integrado por güeros como Santi (Santiago Barajas, Tú eres mi problema), niños enfermos y hasta un becado, que es rechazado por el color de su piel.

Como en Maquinaria panamericana, Del Paso maneja sutilmente este microcosmos, donde los personajes viven en constante temor por un hoyo en la cerca, que representa la amenaza de los pobladores del lugar, tachados de secuestradores, huachicoleros y criminales, cuando en realidad son humildes campesinos.

La hipocresía cristiana y la falsa caridad quedan al descubierto, aunque resulta evidente que Del Paso temió hacer más duras sus críticas a la Iglesia y al Estado.

El hoyo en la cerca es, pues, una buena cinta, que pone el dedo en la llaga del racismo nacional.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.






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