En Hidalgo, el proceso electoral 2027 comenzará el 15 de diciembre y la Constitución federal exige que las reformas electorales que pretendan aplicarse en él sean promulgadas y publicadas por lo menos 90 días antes. En el Congreso se ha hablado del 15 de septiembre como la fecha límite y, a estas alturas, el margen es muy estrecho.
No es que durante estos meses haya faltado materia para discutir. Desde julio está sobre la mesa una iniciativa que concentró buena parte de la atención por su propuesta de reservar 42 de los 84 municipios exclusivamente para candidaturas de mujeres, además de otros ajustes a las reglas electorales. La propuesta sigue en análisis y, todavía el 9 de septiembre, se reportaba que faltaba llevarla nuevamente al pleno. A eso debe añadirse la necesaria adecuación de la legislación secundaria después de los cambios constitucionales que modificaron la integración máxima de los ayuntamientos en México.
El problema no es que el Congreso se tome tiempo para revisar una reforma electoral, al contrario, modificar las reglas con las que se disputará el poder exige técnica y cuidado. Lo peculiar es llegar prácticamente a la orilla de la ventana constitucional sin que todavía se conozca con claridad hasta dónde llegará la reforma, qué sobrevivirá de las propuestas originales o, incluso, si habrá cambios de fondo para 2027. Cada día que pasa reduce inevitablemente el espacio para deliberar las reglas del juego político–electoral que luego los propios partidos podrían padecer.
Tampoco sería algo nuevo que una reforma electoral terminara aprobándose cerca del límite. En México, las reglas electorales tienen una curiosa costumbre de esperar hasta que el reloj comienza a morir, pero esta vez lo que se decida no será menor, porque hay sobre la mesa temas de mucho interés como la paridad en presidencias municipales, la integración final de los cabildos y otras disposiciones pueden alterar desde ahora los cálculos políticos de quienes ya hacen cuentas sobre una añorada candidatura.
Muy poco, pero todavía hay tiempo y quizá por eso los próximos días serán más reveladores que los últimos meses, porque, de cara a la elección local de 2027, sabremos qué temas lograron construir acuerdos y cuáles no. El Congreso puede utilizar estas últimas horas para cerrar una reforma, el punto es que cuando las reglas electorales se deciden contra reloj, el margen de error es mayor.





