¿Renunciará el rector Adolfo Pontigo?

SE BUSCA RECTOR. Adolfo Pontigo vive sus últimos momentos como rector de la UAEH. El tiro de gracia para él, y sobre todo para el Grupo Universidad, se dará cuando den a conocer “el nombre” del nuevo rector. Las vueltas que da la vida…

El día de ayer… Muy comentado lo que se decía ayer sobre el rector de la UAEH, Adolfo Pontigo, que habría sido vinculado a proceso por defraudación fiscal, pero no ameritó medidas cautelares y llevará el caso en libertad. Es un hecho muy fuerte contra la autoridad universitaria, pues debe suponerse que, en caso de que dejara la rectoría para enfrentar esta situación, se obligaría a designar a un nuevo rector, como pasó con Gerardo Sosa, quien dejó el Patronato. Tiempos de cambios que afectan a ese grupo abren las puertas de la UAEH a nuevas dirigencias y el caso Pachuca puede tener un giro sorpresa.

 

NO TIENE SENTIDO, PERO SUCEDIÓ 

La política tiene su propio lenguaje y sus propias reglas que no cualquier profano puede entender, porque debiendo ser una actividad en que la honestidad y lealtad a una propuesta ideológica de un partido sea lo que valga, en los hechos todo eso sale sobrando al poner en práctica reglas y medidas que parecen formar parte de organizaciones secretas, en que lo negro es blanco y al revés, siempre y cuando se logre el poder.

Porque ahora mismo en Hidalgo se han dado casos en que hace falta una lógica propia para entenderlos, por lo absurdo que parecen y la forma en que rompen con lo que podríamos llamar “la normalidad”.

Si usted le entiende, felicidades, porque son alfabetos que sólo los muy picudos comprenden.

Damián Sosa… No parece tener lógica que el señor se presente como ganador en el municipio de Tulancingo porque tiene rasgos que parecían no hacerlo recomendable para ejercer el poder como alcalde. Formar parte del Grupo Universidad, con todo lo que representa estar involucrado en problemas legales, caminar con un amparo para evitar ser detenido, se supone que crea una imagen no apta para Tulancingo y sin embargo parece que la gente votó por él. ¿Tiene lógica?, parece que no, pero la ciudadanía al parecer decidió que sí.

Que alguien explique ese caso.

Crisóforo Rodríguez, o jugar con la camiseta que fuera. Buscó la candidatura por Morena y no la logró, pero esto no fue problema porque el Panal lo cobijó y todo dice que ganó y será alcalde de Tianguistengo. Ahora dice que es de Nueva Alianza, como antes fue del PESH y de Morena. ¿Usted le encuentra una explicación desde la perspectiva de lealtad a principios de un partido? Si usted no la encuentra, nosotros tampoco. Pero tanta culpa tiene el que mata a la vaca, como el que le amarra la pata.

Los Charrez… Aquí sí valen queso todas las teorías políticas, porque los tres hermanitos han sido alcaldes. Primero Cipriano, que ganó por el PAN y luego se marchó a Morena para ser diputado federal, hasta que fue a parar a la cárcel por delitos fuertes. Lo sucedió en el cargo su hermano Pascual con uniforme del PAN-PRD, pero como buscaba otro hueso se fue a Morena y terminó en el PT. Y en esta elección el tercer hermano, Vicente, fue candidato del PT y al parecer ganó porque los electores así lo quisieron, aunque Edmundo Ramírez lo tiene en la mira. La única explicación es que los pueblos tienen la autoridad que se merecen.

Y al caso Charrez se suman los Rivera de Zimapán, donde Erick Rivera dejó la alcaldía y se la heredó a su hermano, Alan, y en esta práctica el que sigue debe ser un primo o un tío.

Una de Morenos… Ya que se llevaron la paliza de su vida, los morenos se muestran muy enojados y culpan al presidente nacional, Alfonso Ramírez, por los acuerdos que tuvo con Gerardo Sosa y corren -o eso parece- a Alejandro Olvera, que sin ser realmente moreno, porque él es garza, era o es todavía el representante del partido ante el IEEH. Aquí les queda lo que, se cuenta, le dijo la sultana Aixa al último rey islámico cuando, después de entregar las llaves en señal de rendición a los reyes católicos, se puso a llorar: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, o lo que dice el refrán popular: “Ya ni llorar es bueno”.

Extraña lógica política de chapulines, judas, abusivos y demás, pues cuesta entender las razones de estos hechos en que extrañamente dos más dos no da cuatro, sino veinte. ¿Le entendió? Yo menos.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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