Se soltaron los demonios en el PRI y en Morena

La ambición puede llevar a la derrota al PRI y a Morena en su batalla rumbo la Sucesión 2022; es urgente que pongan orden si no quieren que un tercero haga leña de los árboles caídos.

Los signos dicen que en los dos principales partidos que buscarán la gubernatura en las elecciones del 5 de junio, PRI Y MORENA, ya se soltaron los demonios de la ambición y el abuso y hay enfrentamientos por las candidaturas, pues cada grupo de poder o de fuerza busca imponer a sus gallos, lo que ha provocado desunión en los partidos cuando sienten que se les va la oportunidad y no atienden valores como la lealtad y la institucionalidad.

 

Todos hablan de la unidad como requisito para ganar, pero cuando ven que no logran lo que quieren se dicen lastimados en sus derechos, como lo hizo Francisco Xavier, que cuando vio que lo mandaban al diablo en su intento de ser candidato, se lanzó contra Mario Delgado (presidente nacional de Morena) e insinuó acuerdos entre el dirigente moreno y el poder en Hidalgo, señalando que desde la dirigencia se hacía todo por perder.

 

Está claro que Morena ha recibido un duro golpe de quien buscaba la gubernatura con el uniforme de ese partido, pero que en los hechos nunca ha sido de esos colores. Lo que se ve es que en este instituto hay grupos de poder que juegan de acuerdo a sus intereses y ganancias, como en el caso de este personaje al que, se dice, empujaron sobre todo los dirigentes del partido en el estado y que ahora se sienten perdidos por lo fallida de su jugada.

 

Lo que llama la atención es tanto brinco estando el suelo tan parejo, pues para nadie pasa inadvertido que es el senador Menchaca la mejor apuesta que Morena puede tener. 

 

EN EL PRI 

Por su parte, el PRI es un partido que por experiencia le da un valor muy grande a valores políticos y humanos como la unidad, lealtad e institucionalidad. Sin embargo, lo que se ve es que conforme llegan las fechas de las decisiones, el ambiente se torna difícil y en algún momento habrá enfrentamiento entre el PRI NACIONAL y el PRI DE HIDALGO, que se puede interpretar como que Alejandro Moreno (dirigente nacional) y Omar Fayad (gobernador del estado) tienen distinta forma de ver el proceso electoral y, por lo mismo, una idea distinta de quién debe ser el candidato.

 

Está claro que el PRI NACIONAL busca impulsar a la licenciada Viggiano, lo cual quedó claro en la presentación de la alianza con el PAN y el PRD con declaraciones sobre la situación en Hidalgo, donde Moreno dejó de manifiesto su apoyo a la secretaria general de que este partido y también habló sobre la candidatura.

 

Ahora que, la verdad, Carolina sería buena candidata, pero también Israel lo sería, y lo que caló hondo entre muchos priistas del estado fue la forma en que se están dando las cosas, y ya se sabe que la forma es fondo, porque no pueden ni deben olvidar lo importante que es para el PRI en Hidalgo la figura del gobernador Fayad, que no por nada es considerado el mejor del país, con logros y hechos inobjetables y que, por lo mismo, le dan el derecho de ser un voto que pesa. No tomarlo en cuenta de manera fuerte y pretender imponer criterios desde la sede del PRI NACIONAL es una decisión de mucho riesgo, porque a los tricolores de Hidalgo les dice más la presencia de Omar que la de Alejandro Moreno.

 

Están sueltos los demonios de la soberbia y de la ambición en el PRI y en MORENA, y estos provocan división y lucha entre sus grupos y personajes. En este escenario, ambos partidos y aliados caminan hacia la barranca.

 

Si en el tricolor hay un acuerdo real entre los dos aspirantes y el que resulte ganador recibe realmente el apoyo del que no resulte candidato, Morena no la tiene fácil. Lo mismo aplica para Morena, donde si el que gana recibe de verdad el apoyo de todos los grupos y tribus, se tendrá una batalla electoral terrible, sobre todo si no aparecen los Efialtes y Judas que se vendan por las tradicionales treinta monedas.

 

Pero si se mantienen las peleas y desacuerdos, lo más seguro es que venga alguna de las soluciones de última hora que pudiera ser la aparición de caballos negros, es decir, un tercero que nadie espera. Por lo menos en el PRI, si no hay acuerdo entre los dos principales aspirantes, no se extrañen si aparece un tercero que, sin perseguir la liebre, la alcance.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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