Nuevamente, 2026 inicia con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Hidalgo, que traza -dentro del pacto de unidad política de Morena- una ventana de visoria en Tizayuca y Tula; en un momento donde la polarización política en México merece ser analizada para determinar sus alcances frente a la geopolítica internacional.
La detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por Estados Unidos, así como el ascenso de la derecha en América Latina, lo mismo en Chile que en Bolivia o Ecuador, y la pretendida polarización política de las fuerzas de la derecha en México tras los pasamontañas de la “Generación Z” predisponen escenarios proclives a los reacomodos políticos que, en Hidalgo, se encuentran tratando de auspiciar una convulsión política.
La historia de los escarceos de la revocación de mandato
La historia nos alecciona sobre que, pasado y presente, describen la realidad en un continuo de eventos que, en el ajedrez político de Hidalgo, deben ser advertidos porque ya perfilan las expectativas de los bloques de derecha e izquierda en franca confrontación política en la nación.
La ratificación de mandato del gobernador Julio Menchaca en Hidalgo, nos legó dos escenarios de análisis inmediato:
I. La violencia política de la derecha
En este escenario, la impotencia de la derecha y del extravío de la izquierda radical que encabezó Tonatiuh Herrera en Hidalgo develaron escenarios en franca recomposición de fuerzas frente a la ratificación de mandato del gobernador Julio Menchaca.
Mediante un juego de sombras el PRIAN e Izquierda Unida Hidalguense intentaron empalmar escenarios como el crimen del presidente municipal de Uruapan con el de Pisaflores en Hidalgo, condición inverosímil pero que, para los despistados políticos, llegó a incubar suspicacias torpes y sórdidas.
En esta medida, el escenario nacional le sirvió a la derecha para abrir distintos frentes de “polarización democrática”, condición inaudita y absurda que, en Hidalgo, elevó tensiones sin escrúpulos que lo mismo se encauzaron a acusaciones de negligencia gubernamental en obra pública que de inacción en materia judicial en las pesquisas de la Estafa Siniestra. Sin embargo, en ninguno de los escenarios el PRIAN logró desestabilizar al gobierno de Menchaca Salazar, que respondió con un claro ascenso en la aprobación ciudadana del gobierno morenista y, en específico, sobre el capital político del gobernador de Hidalgo.
II. Los apetitos políticos
Trascendida la ratificación de mandato de Menchaca Salazar, los apetitos políticos de la oposición del PRIAN se presentan en torno a la sucesión transexenal de la gubernatura 2028.
En este escenario, el activismo de la senadora Carolina Viggiano se presentó a título de “defensa de la democracia en Hidalgo”, lo mismo acusando al gobierno de Julio Menchaca en no profundizar las pesquisas de la Estafa Siniestra sobre el exgobernador Omar Fayad Meneses y la exsecretaria de Finanzas, Jessica Blancas Hidalgo, y pasar a cuestionamientos y develaciones de actores políticos de los que ella tiene información exclusiva, que develaron financiamiento proveniente del dinero de la Estafa Siniestra a la campaña a la gubernatura de Menchaca Salazar.
En el colmo del limbo, la derecha anunció en manos del presidente del PAN nacional Jorge Romero, la posible incorporación como candidato del blanquiazul a Ricardo Salinas, empresario dueño de TV Azteca que se encuentra impugnado por evasión fiscal; mientras que a título de veleta desorientada, la oriunda de Tepatepec, Xóchitl Gálvez, anunciaba sus apetitos aspiracionales por contender a la gubernatura en Hidalgo, pretensión que activó las luces en Movimiento Ciudadano y Verde Ecologista.
La pretensión de la derecha y sus expresiones partidistas del PRIAN por polarizar la democracia en Hidalgo, así como en la nación, sólo develan frustración política.
No obstante, los pronunciamientos golpistas del PRIAN que le han pedido injerencia política para intervenir y derrocar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y que semanas atrás reconocía lo mismo Carolina Viggiano que el diputado panista Asael Hernández, deben generar una actitud de denuncia en Morena con mayor firmeza que la presentada por el presidente de partido guinda, Marco Rico, que utilizó el término “golpismo de derecha”, pero sin fuerza ni dirección política.







