Hace algunos meses, en este mismo espacio preguntábamos quién iba a ponerle cara a Somos México en Hidalgo. Esa parte ya quedó resuelta, porque resultó ser Celestino Ábrego quien encabeza al partido en el estado y Alfonso Navarrete ocupa su representación ante el IEEH, dentro de una estructura que fue presentada formalmente a finales de septiembre. El reto para ellos ahora es demostrar qué tamaño político pueden construir con el reloj electoral encima.
Hasta ahora, la acción que más ruido les ha generado ha sido su anuncio sobre la impugnación contra la reforma electoral de Hidalgo. Somos llevó ante la Suprema Corte la reducción de regidurías y sindicaturas al considerar que puede afectar la representación de las minorías en los ayuntamientos. Es una batalla legítima y hasta lógica para un partido pequeño que justamente necesitará espacios de representación, pero en su contexto, su prioridad no debería ser estar litigando las reglas, sino construir estructura y base.
Porque, al menos en la conversación pública, todavía se escucha mucho más a Celestino Ábrego hablando de reformas, mayorías y contrapesos que a Somos organizándose municipio por municipio, presentando liderazgos o enseñando músculo político. Eso no quiere decir que no exista trabajo interno, sino que aún no se ve con la misma claridad que la grilla. El asunto es que tiempo no les sobra, el proceso electoral local comienza formalmente el 15 de diciembre y el 6 de junio estarán en juego los 84 ayuntamientos y las 30 diputaciones del Congreso.
Además, al ser el 2027 su debut en las urnas, Somos no puede conformar alianzas y a partir de ellas buscar más votos. La legislación establece que un partido de nuevo registro no puede convenir coaliciones antes de concluir su primera elección inmediata posterior al registro. Eso sí, tampoco empieza de cero, porque el IEEH ya le asignó, igual que a PAZ, poco más de 756 mil pesos de financiamiento público para el segundo semestre de 2026. Así que ahora debería venir para ellos la parte menos vistosa y mucho más pesada, la de formar cuadros y candidaturas competitivas.
Celestino Ábrego y Alfonso Navarrete ya consiguieron que Somos tenga voz institucional en Hidalgo, por lo que ahora necesitan demostrar que también puede tener calle, porque grilla no mata votos.





