Mis únicos y queridos lectores, es necesario quitar la venda política a la ciudadanía sobre los intereses en juego -mezquinos, por cierto, de la derecha y la izquierda radical-, donde la politización de las fuerzas de choque y golpeo que se ciernen sobre la tragedia social de la zona de desastre en Hidalgo, ha hecho de Tianguistengo, la manzana de la discordia política. Es imprescindible, para comprender el contexto de dolor de las y los hidalguenses, que bajo ninguna circunstancia, ni Tianguistengo ni otra latitud de la zona de desastre, puedan erigirse como moneda de cambio político.
Los damnificados en la zona de desastre, donde la devastación social y patrimonial de las personas es dramática, la preservación e integridad de sus vidas constituye el epicentro de toda acción gubernamental, como lo ha señalado la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Julio Menchaca. Se ha trazado un plan de consolidación de la ayuda que no requiere las suspicacias ni politización de las declaraciones de personeros de la vieja guardia de Hidalgo, los que claman por decretar los protocolos extraordinarios de recursos públicos en caso de contingencia climática, cuestión rechazada por la presidenta Sheinbaum Pardo, que ha señalado que existen recursos suficientes para Hidalgo.
En este trazo, el PRI Hidalgo aboga por destinar mil 500 millones de pesos a los damnificados del huracán Priscilla, en un despropósito histórico carente de memoria gubernamental, donde el gobierno de Omar Fayad -del PRI- frente a la tragedia del huracán Grace, hizo válido el seguro catastrófico y los 116 millones cobrados, que jamás pasaron ni a los damnificados como tampoco a las arcas del erario, hoy se fincan como una de las estelas de la malversación pública dentro de las pesquisas legales de la Estafa Siniestra.
¿Con qué autoridad moral las fuerzas del PRI pretenden impugnar lo hecho por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Julio Menchaca en la zona de desastre en Hidalgo?
La discusión de forma y fondo que no asumen las fuerzas de la derecha del PRI en Hidalgo, tanto por desconocimiento como por intereses oscuros por no encontrarse gobernando, estriba en que la ayuda y operativos de la administración de Julio Menchaca no se presentan en su coordinación de forma simultánea ni uniforme, porque la realidad en cada municipio afectado no es idéntica y requiere una logística distinta.
Es veraz que no se ha podido atender en su justa dimensión a todos los damnificados y que la reconstrucción de la infraestructura dañada, así como la restitución del patrimonio dañado, llevará un tiempo no precisado, debido a la particularidad y especificidad de los municipios y comunidades afectados en la zona de desastre. En ningún caso, el gobierno de Julio Menchaca habrá de dejar desamparados y sin atención a las familias afectadas, pero existen prioridades que las fuerzas de la derecha no admiten, como lo implica salvaguardar la vida y la salud de las y los hidalguenses, de lo cual no hablan ni priorizan.
Politizar la tragedia, como lo han pretendido las fuerzas del PRIAN en Hidalgo y los grupos de izquierda radical, es un acto miserable de inopia política que merece ser develado. No es admisible jugar con el dolor de la ciudadanía para intentar obtener dividendos políticos, en un momento donde lo que debe primar es la solidaridad, la preservación de la vida y dignidad humana.
La rigidez sórdida de comentarios de la casta política del antiguo régimen en contra de las acciones del gobierno federal y estatal en Hidalgo, vertidas por personeros como Alejandro Alito Moreno, Carolina Viggiano o Jorge Romero, develan que su modelo político fallido no encuentra dividendos en ninguna de las operaciones que emprenden, por lo que intentar destruir las acciones de probidad de la asistencia social en Hidalgo es mucho más “lucrativo” que ponerse la camiseta para ayudar a los damnificados.
Los esfuerzos del gobierno de Julio Menchaca se multiplican en la zona de desastre, y la rehabilitación de carreteras se ha reforzado porque el puente aéreo no podrá mantenerse de manera indefinida, condición que ha hecho que los trabajos de infraestructura mantengan férrea coordinación interinstitucional para garantizar los suministros de alimentos, medicamentos y el traslado de los contingentes de servidores públicos que se encuentran asistiendo a la ciudadanía que resultó damnificada.
Destaca en una de las vertientes de esta tragedia social los esfuerzos por rehabilitar las escuelas y centros educativos, así como hospitales y clínicas que se vieron afectadas, que permitan salvaguardar la integridad de las y los ciudadanos. En este trazo, el diseño de la estrategia de asistencia ha incidido en una respuesta precisa de Protección Civil y la coordinación de los centros de acopio se ha multiplicado en los 84 municipios de Hidalgo.
No es tiempo de diatribas políticas ni luchas fratricidas de la derecha; en realidad, jamás lo ha sido.
Hidalgo se levanta con la solidaridad y el trabajo de su pueblo; se han estrechado los vínculos entre ciudadanía y gobierno, y la reconstrucción no es sólo un evento que evoca a la restitución patrimonial de las y los hidalguenses, sino un momento de restitución y reconocimiento de su valor ciudadano y dignidad humana, ambas prioridades de este gobierno del pueblo.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.







