El escenario de los actos políticos divide opiniones en torno a la reelección de Alejandro Alito Moreno y Carolina Viggiano en la eternización de su poder en el PRI. Este escenario recuerda las viejas prácticas a las que dio origen Plutarco Elías Calles, que manejó el poder tras bambalinas, sólo que esta vez el poder de Moreno y Viggiano se presenta en el manejo directo de las estructuras del partido tricolor.
Las impugnaciones de priistas de la vieja guardia en Hidalgo, como Francisco Olvera, que denotan la ilegitimidad del encargo de Moreno y Viggiano, así como de Manlio Fabio Beltrones que ha cuestionado la legalidad del proceso de la Asamblea Nacional del PRI y que se recurrirá a los tribunales, se presentan en un clima político donde la cúpula del poder se encuentra dirimiendo el control del partido no con la base militante, sino con la casta dirigente a la cual le propinó un golpe de Estado.
Empero, a título de estrategia política, “como señalaba Napoleón”, el mazazo asestado por Alejandro Alito Moreno y Carolina Viggiano a la casta de la vieja guardia y el avasallamiento a la militancia del PRI es magistral; y en los hechos sólo podía darse en el partido tricolor porque enuncia el manejo del control político que por décadas estableció en la escena del sistema político y de gobierno en México, del que sobra literatura como la escrita por Daniel Cosío Villegas y Jorge Carpizo.
Mientras la casta política de la vieja guardia del PRI que ha sido segregada del poder dará batalla en los tribunales para impugnar la reelección que encabeza Alito Moreno, las huestes de la reelección tricolor ya vitorean el control del partido y se aprestan a disfrutar de los privilegios y prebendas del golpe de Estado, con el entusiasmo que impone el hecho de que la correlación de fuerzas más el oscurantismo político les favorece.
En Hidalgo, Marco Mendoza se ha unido a los festejos de la reelección de Alito Moreno y sus declaraciones van en la misma línea que las de Carolina Viggiano: en la Asamblea Nacional habló la voz del PRI.
En el análisis crítico, la Asamblea Nacional del PRI evidenció que existen más de mil maneras de pelar a un gato, por lo que no puede causar extrañeza que la reelección de la cúpula dirigente hasta 2032 resulte, a todas luces, una sorpresa. Lo que sorprende y pasma en esta realidad es la tibieza e ingenuidad que han presentado políticos de la vieja guardia tricolor como Dulce María Sauri y el propio Manlio Fabio Beltrones, los cuales conocen de sobra cómo se gastan los manejos del partido, para que ahora salgan con monsergas al más puro estilo coloquial de “nos chamaquearon”.
No queda más, salvo que los tribunales dicten lo contrario, que felicitar a Alejandro Alito Moreno y a Carolina Viggiano, porque pese a que en sus manos está el destino de conducción política del PRI, enfrente, es decir, en el panóptico de la marea guinda se aplaude su audacia, porque ello implica que Morena está a un milímetro de que, una vez concluido el sexenio de Claudia Sheinbaum, continúe su poder sin oposición alguna.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.







