¿En pausa o defección política?

Lo que debió hacer Marco Mendoza, presidente del PRI Hidalgo, frente a la defección de José Antonio Rojo, era reflexionar con autocrítica sobre la crisis política que vive el tricolor, brindando elementos de reestructuración y no con ese dejo de resignación a título de “ni modo, así es la política”.

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.

El pronunciamiento de José Antonio Rojo de poner en pausa velada su defección política del PRI a través de redes sociales, que en minutos viralizaron el comunicado, profundiza los cuestionamientos de la crisis política que se ha perfilado ante las contradicciones históricas de un partido -este es el término científico “partido” y no el rebuscado  y, sin mayor peso categorial, del nominativo de “instituto político”- que se enquistó en el poder desde el populismo y que ahora sufre un proceso de extinción.

 

En la entrevista Cara a Cara Effetá que le realicé al expresidente del PRI Hidalgo, José Antonio Rojo, mis únicos y queridos lectores, dejó ver su defección política, señalando que mientras Alito Moreno se erija como líder perpetuo del tricolor, él no estará en el partido. De acuerdo a las declaraciones de Rojo García de Alba, se traza un quiebre definitivo con el liderazgo del tricolor de Alejandro Alito Moreno y deja también abierta la inferencia ambigua de su relación política con Carolina Viggiano, que también preside el cuadro de la dirigencia nacional en el PRI y, al igual que Moreno Cárdenas, también se eterniza en el poder a través de la modificación de estatutos que permitieron su reelección.

 

En una postura tan tibia como el agua tibia y el hilo negro y, sin autocritica alguna, el presidente del PRI Hidalgo, Marco Mendoza Bustamante, nuevamente en una lacónica salida a los medios, ha declarado que José Antonio Rojo desde hace tiempo ya no estaba, como si se tratara de un espectro político y que no debe causarle sorpresa a nadie que Rojo García de Alba hubiese defeccionado del partido tricolor. Esta postura infame e impresentable de Mendoza Bustamante, le ha precedido durante toda su gestión en el PRI y sólo se sostiene porque, en términos estrictos, así lo requiere y decreta Carolina Viggiano.

 

Lo que debió hacer Marco Mendoza frente a la defección de José Antonio Rojo era reflexionar con autocrítica sobre la crisis política que vive el PRI, brindando elementos de reestructuración y no con ese dejo de resignación a título de “ni modo, así es la política”.

 

Esta total carencia de autocrítica antidemocrática de la cúpula de poder del PRI que a nivel nacional ha permeado en un control espurio del partido, conlleva a una descomposición sistémica de sus estructuras que desde hace décadas fueron cooptadas y maniatadas por un partido que jamás tuvo visos de apertura política ni hacia su interior ni hacia la ciudadanía, era, como señaló el escritor Mario Vargas Llosa, la tiranía perfecta.

 

Nacer desde la antidemocracia y mantenerse en la antidemocracia fue una de las tareas que el PRI abordó con éxito por más de siete décadas a nivel nacional y, en Hidalgo, por más de nueve décadas. Empero, las variables políticas como dirimir la lucha entre caudillos e institucionalizar al poder para controlar la política desde la antidemocracia, son variables que ya no están presentes y la izquierda, con dudas y tropiezos, se encuentra escribiendo otra historia.

 

La crisis-extinción que vive el PRI deja una huella dolorosa para la ciudadanía en México.

 

La radiografía política del PRI deja una suma cruenta entre el corporativismo, el sindicalismo charro, el crimen de Estado, lo mismo en Tlatelolco 1968, el “halconazo”, Acteal, Aguas Blancas, Ayotzinapa y la estela de terror de crímenes como el de Lucio Cabañas, Mario Ruiz Massieu, Luis Donaldo Colosio, entre tantos otros que el tiempo y el polvo de la maquinaria política del antiguo régimen ha borrado, ocultado y censurado.

 

La defección política de José Antonio Rojo se cierne como una cruenta impugnación hacia un partido que, desde su pensamiento burgués y populista, ha marcado la historia de la antidemocracia en México.

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.






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CRONOS - Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.