El Buen Fin…del PRIAN

En este mes se ha perfilado un quiebre de acciones en el PRIAN, a tal grado que ello les ha impedido cerrar fuerzas en torno a las medidas de ataque al gobierno morenista de Julio Menchaca, como lo ocurrido con los escarceos de la zona de desastre y de damnificados en Hidalgo.

Persiste en el ejercicio del poder en Hidalgo la confrontación de las bancadas del PRIAN en el Congreso frente al presupuesto 2026 y los movimientos de avasallamiento de Morena en torno a las directrices del cuarto año de la administración de Julio Menchaca y frente a que Carolina Viggiano ha avivado las estelas de la Estafa Siniestra.

Después de la generación del grupo de choque de los chavorrucos Z, los grupos de choque de la derecha en Hidalgo vaticinan el quiebre político de las fuerzas de la derecha entre sus expresiones partidistas y sus élites de poder que se han dado a la tarea de golpear a los gobiernos de Morena en el país.

El cuarto año de la administración del gobernador Julio Menchaca ha iniciado con los signos nítidos de la consolidación de su proyecto político de alternancia en vínculo directo con el Plan Claudia, que inició con el despliegue de las reformas políticas en la nación.

La riqueza de los elementos de análisis político en la cumbre del gobierno de alternancia de Menchaca Salazar se suceden de manera vertiginosa; lo mismo desde las estelas de la Estafa Siniestra -ahora con la comparecencia de Carolina Viggiano- y la extradición del excontralor de la era Fayad Meneses, César Román, que desde la consolidación del proyecto de la macro obra del tren Ciudad de México-Pachuca y su dinamismo económico en el flujo de capital e inversiones directas e indirectas que, a todas luces, sobrepasan las obras del ornato como el Puente Atirantado del gobierno anterior.

La visión política del gobernador Menchaca Salazar ha puesto de relieve el equilibrio entre lo político y lo económico en Hidalgo, cuestión que hizo apuntalar al partido de Morena, que dirige Marco Rico, y tratar de controlar las arenas y zafarranchos que había dejado la estela del Grupo Universidad en el Congreso, al tiempo de racionalizar los apetitos tribales de Izquierda Unida que, en este cierre de año, ha estado activa tratando de reunir firmas para la revocación de mandato, como de crear caos y polarización política en la estructura guinda.

Sin embargo, lo que sobresale en este mes de noviembre como consecuencia de errores pasados y presentes es el Buen Fin… del PRIAN, que en un arrebato nacional y queriendo cobrar cuentas pendientes y dolores de cabeza ha roto la alianza fallida y, desde las estelas del Comité Estatal de Acción Nacional, continúa rumiando los desencuentros de Marcela Isidro con Marco Mendoza, en un clima enrarecido, en el que podemos apreciar que en la bancada de ambos partidos de la derecha en el Congreso local ya juegan en un laberinto de pasiones.

Con anterioridad podíamos ver en el Congreso local a la diputada panista Claudia Luna muy cercana en comentarios con el presidente del PRI Hidalgo, Marco Mendoza. No obstante, en este mes se ha perfilado un quiebre de acciones en el PRIAN, a tal grado que ello les ha impedido cerrar fuerzas en torno a las medidas de ataque al gobierno morenista de Menchaca Salazar, como lo ocurrido con los escarceos de la zona de desastre y de damnificados en Hidalgo.

El Buen Fin…del PRIAN se encuentra en un claro proceso de erosión política en Hidalgo y ha creado una reacción psíquica de desesperación, que ha llevado a la bancada del PRIAN en el Congreso a cometer errores significativos en torno a la definición política que deben expresar como contrapeso político de la derecha. Sin ir más lejos, la iniciativa del PRI Hidalgo de destinar mil 500 millones a los damnificados por el huracán Priscilla, carecía de justificación lógica en montos, rubros, destinatarios, acciones presupuestarias y, lo que es peor, en estructura de derecho legislativo.

Estos errores garrafales, que denotan la crisis por la que atraviesa el PRIAN en su Buen Fin, no es otra cosa que el fiel reflejo de partidos que carecen de legitimidad de base militante y donde sus cuadros no se encuentran articulados, mientras que, en sus puestos de cúpula, se engrosan mercenarios que parasitan la política partidista.

El Buen Fin se acerca para el PRIAN, reduciendo sus expresiones partidistas a mínimos históricos que ellos mismos pavimentaron en la carencia de un proyecto político que respetara a los que menos tienen y generaran las oportunidades sociales que hoy abandera el gobierno de Julio Menchaca.