Una vez más se cumplió la llamada regla de tres en el béisbol mexicano. Al fallecimiento de Jesús Sommers se sumaron los de Gregorio “Zorro Plateado” Luque Flores y Matías Carrillo Jr., tres nombres ligados a distintas generaciones del diamante.
A diferencia de muchos peloteros actuales, Gregorio Luque Flores, nacido en Nogales, Sonora, vistió únicamente dos franelas durante sus 17 años de carrera: la de los Tigres capitalinos (1963-1970) y la de los Saraperos de Saltillo (1971-1980).
Su última campaña coincidió con la huelga de la Asociación Nacional de Beisbolistas en 1980, año en el que logró el campeonato como manager-jugador de los Saraperos, cerrando así una trayectoria memorable.
Con los Tigres fue parte del histórico bicampeonato de 1965 y 1966, integrando un equipo compuesto principalmente por peloteros mexicanos, donde ocupó la receptoría del famoso “cuadro del millón”.
Aunque nunca destacó como gran bateador, sí fue reconocido por su oportunidad con el tolete. Su mejor temporada ofensiva llegó en 1973, cuando superó la cifra mágica con .308 de promedio y 80 carreras producidas.
Donde realmente brilló fue detrás del plato, convertido en un maestro manejando a lanzadores de la talla de Vicente Romo, José Peña, Miguel Solís y Enrique Castillo.
En la Liga Mexicana del Pacífico, Luque también dejó huella al conducir al campeonato a los Cañeros de Los Mochis en 1969, equipo con el que jugó durante 15 temporadas.
Su legado quedó oficialmente reconocido en 1999, cuando ingresó al Salón de la Fama del Béisbol Mexicano.
El destino también alcanzó a Matías Carrillo Jr., quien falleció a los 39 años, muy lejos de la longevidad de Luque, que murió a los 84. Hijo de uno de los grandes nombres del béisbol nacional, Carrillo Jr. construyó su propia trayectoria como lanzador, actuando como relevista para seis equipos de la Liga Mexicana, entre ellos Tigres y Leones de Yucatán.
Con la partida de estas figuras, el béisbol mexicano pierde a tres peloteros de carácter y entrega, protagonistas de distintas etapas del juego.
Descansen en paz estos pundonorosos hombres del diamante. ⚾
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





