Hidalgo vive el clímax de la seguridad pública en el que la data dura del Índice de Paz 2026, lo ubica en el ranking de las diez entidades más seguras del país.
Esta data del Índice de Paz 2026 no sólo debe ser analizada a través del impacto de la disminución de delitos en Hidalgo y su incidencia, sino, también, como resultado de la calidad de la democracia y la generación de oportunidades sociales que se reflejan en una estabilidad del tejido social.
En este trazo, la correlación en diferentes dimensiones de los avances de la administración del ciudadano gobernador Julio Menchaca Salazar, perfila a seguridad pública en una perspectiva de vanguardia que presenta, dentro de la estabilidad de la paz social en Hidalgo, un nuevo modelo de atención ciudadana que, paulatinamente, ha marcado distancia con las acciones en la materia de los gobiernos del antiguo régimen, que lo mismo dejaron crecer delitos como el trasiego de huachicol, extorsión y feminicidio.
Como expresó Nietzsche, no hay que confundir las causas con los efectos, mis únicos y queridos lectores.
El hecho de que la paz social y la seguridad pública ocupen mayores niveles de equilibrio en la actual administración gubernamental, está en correlación a la calidad de la democracia, donde la participación ciudadana es el epicentro de la proximidad gubernamental, que en los programas sociales y del Bienestar ha trazado políticas públicas de largo aliento y alcance que la ciudadanía reconoce en los logros de este gobierno de alternancia política en Hidalgo.
Pongamos los elementos centrales de la calidad de la democracia en la administración del gobernador Menchaca Salazar, aunque esto no le agrade a la casta del antiguo régimen.
- Proximidad y participación ciudadana
La proximidad ciudadana no es un slogan vacío o hueco que se haya acuñado en esta administración de alternancia. En todo caso, Julio Menchaca Salazar, un gobernador en mangas de camisa que no se ha anquilosado en el escritorio, deja su huella política en cada obra y programa social que genera oportunidades de desarrollo social, desde la Huasteca hasta la zona Otomí-Tepehua; condición que ha incrementado los niveles de participación ciudadana y el interés real de las y los hidalguenses para construir un gobierno del pueblo.
- La extinción de la narrativa demagógica
El ciudadano gobernador Julio Menchaca Salazar no rehúye el diálogo frontal con su pueblo; por el contrario, ha creado como instrumento de proximidad ciudadana, los círculos de diálogo, donde comparte e intercambia los hechos de concreción pública, obras y todas las medidas que permiten la generación de oportunidades sociales con dignidad humana. En este escenario, retroalimenta la tarea pública y recoge toda clase de solicitudes ciudadanas para instruir su cumplimiento.
- Apertura política
Nunca antes en la historia de un gobierno en Hidalgo se había planteado una apertura política en horizontalidad para la ciudadanía y las fuerzas políticas. Aquí, la democratización y la calidad de la democracia juegan un papel fundamental en la marcha de gobierno porque se gobierna de abajo hacia arriba, con el pueblo que la casta del antiguo régimen mantuvo en el olvido y como comparsa política.
Vivimos un momento climático de calidad democrática y la ciudadanía debe entender y elevar su conciencia política para avanzar en los cimientos de una transformación social que, de una vez por todas, destierre la demagogia y el gatopardismo de esa élite y partidocracia del antiguo régimen que hoy naufraga en Hidalgo.
Por: Carlos Barra Moulain
Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.





