La magia de Benjamín Gil como mánager campeón en la Liga del Pacífico no parece funcionar para los Charros del verano. Aunque consiguió clasificarlos en el cuarto lugar de la Zona Norte, con 48 juegos ganados y 45 perdidos, fueron derrotados por los Sultanes en el primer playoff.
Los Charros avanzaron como el mejor perdedor, pese a conseguir solamente una victoria, para después ser eliminados por los Toros de Tijuana en cinco juegos.
Sus bateadores más consistentes fueron Allen Córdoba, con promedio de .335, tres cuadrangulares y 29 carreras producidas, seguido por Kyle Garlick, quien se despachó con 21 cuadrangulares, 78 carreras producidas y promedio de .323.
Jared Walsh terminó con promedio de .318, 15 jonrones y 59 carreras empujadas, mientras que el orgullo de su nepotismo, Mateo, finalizó con .317, cuatro jonrones y 42 producidas.
Johaneswy Vargas se robó 28 bases, aunque bateó solamente para .271.
El desempeño del pitcheo
El estadounidense Zac Grotz fue su mejor lanzador, con nueve victorias y 2.91 de efectividad en carreras limpias. Sin embargo, no tuvo mucho apoyo de Luis Iván Rodríguez, quien registró tres triunfos, cinco derrotas y 5.45 de efectividad.
La incorporación de Manny Barreda tampoco ayudó mucho: consiguió una victoria, sufrió tres derrotas y terminó con 4.28 de efectividad.
A. J. Puckett se apuntó 13 salvamentos, además de nueve juegos ganados, uno perdido y 2.52 de efectividad.
Lo cierto es que fue una temporada difícil, con las lesiones de Billy Hamilton y la falta de un receptor confiable.
Además, la magia de Gil con sus refuerzos de última hora, Alex Mejía, Barreda y Zabala, no funcionó. El equipo tendrá que mejorar el año entrante si quiere mantenerse en los primeros lugares.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





