¿Y si lo de Viggiano es el 2030?

Una eventual candidatura de Viggiano no sería necesariamente un escalón inmediato para buscar otro cargo unos meses después. De ganar, podría gobernar prácticamente todo el periodo municipal y llegar al 2030 con una gestión propia que evaluar, para bien o para mal.

Carolina Viggiano tiene algo que varios políticos hidalguenses no tienen todavía: tiempo. Llegó al Senado en 2024 por primera minoría y su encargo termina hasta el 2030, así que en términos estrictamente políticos no necesita buscar nada el próximo año para mantenerse vigente. Pero precisamente por eso resulta interesante hacer un ejercicio de análisis sobre qué significaría verla nuevamente en una boleta en 2027. Después de haber competido por la gubernatura en 2022 frente a Julio Menchaca y hoy ser senadora de la República, una elección municipal parecería poco de entrada, pero tal vez no lo sea del todo.

Y si ese escenario ocurriera, Pachuca podría ser el municipio, por ser la capital y por su relevancia social. Para una figura política como ella, que ya fue candidata a gobernadora y que sigue ocupando una de las posiciones nacionales más visibles dentro del PRI, competir en las elecciones de ayuntamientos le permitiría volver de lleno a la escena política local y, en caso de ganar, mirar el 2030, no el 2028.

Claro que la jugada tendría también un lado interesante. Los ayuntamientos que se elijan en junio de 2027 asumirán funciones el 5 de septiembre de ese mismo año y concluirán su periodo en 2030. Ese calendario es la clave de este asunto, porque una eventual candidatura de Viggiano no sería necesariamente un escalón inmediato para buscar otro cargo unos meses después. De ganar, podría gobernar prácticamente todo el periodo municipal y llegar al 2030 con una gestión propia que evaluar, para bien o para mal.

Por eso tampoco pasa desapercibido el ruido que ha crecido alrededor de ella en los últimos meses. Morena Hidalgo ha cuestionado públicamente una operación inmobiliaria realizada por Viggiano años atrás y ella ha respondido asegurando que todo fue legal y denunciando una campaña para desacreditarla. Aun con esto, si bien no hay elementos para sostener que esa confrontación tenga su origen en una eventual candidatura futura, sí confirma que Viggiano sigue ocupando suficiente espacio en la disputa política estatal como para recibir golpes, responderlos y mantener abierto el pleito con el oficialismo.

Todavía falta mucho y antes del 2030 están las elecciones de 2027 y 2028, que seguramente acomodarán varias piezas que hoy sólo existen en cafés y en la grilla política estatal. Carolina, al final, puede quedarse en el Senado hasta 2030 sin necesidad de entrar en esta próxima elección, pero si su nombre apareciera por Pachuca, como en este análisis, el asunto sería distinto, porque para alguien como ella que ya compitió por Hidalgo, una candidatura municipal no sería la búsqueda de un ayuntamiento menor, sino la posibilidad de gobernar la capital del estado y llegar al 2030 con una plataforma política propia. ¿Será?