Cómo estará empezando a hervir la política hidalguense rumbo al 2027 que Gerardo Sosa Castelán decidió volver a lo público. Aunque quizá habría que precisar que reapareció públicamente, porque políticamente nunca se ha ido. Este fin de semana habló ante integrantes de la comunidad universitaria, acusó haber sido víctima de una dura persecución durante el gobierno de Omar Fayad y anunció que estará en la movilización del próximo 21 de octubre en defensa de la autonomía de la UAEH. Esto no es sólo un asunto universitario, sino también uno político y así hay que analizarlo.
Su situación jurídica aún continúa en litigio, un tribunal confirmó recientemente la no vinculación a proceso en una causa, mientras continúa abierta otra, pero mientras eso ocurre, Sosa parece dispuesto a recuperar también una presencia pública que durante algunos años mantuvo bastante reducida.
Su ausencia de las cámaras nunca supuso una ausencia de influencia en la política. Gerardo Sosa continúa siendo identificado como el principal referente y líder del llamado Grupo Universidad que sigue presente en la política hidalguense desde diversos espacios. Su hermano Damián, por ejemplo, forma parte desde hace algún tiempo de la dirigencia estatal del PT, desde donde ese grupo político ya ha participado en diversos procesos electorales con resultados que el partido de la estrella no hubiera tenido en solitario nunca e, incluso, desde el propio partido se ha reconocido públicamente que la figura de los Sosa es parte de esa organización.
También resulta llamativo que Gerardo haya elegido su regreso al primer plano para desempolvar directamente el pleito con Omar Fayad, exgobernador del estado. Su versión es que el hoy flamante embajador de México en Noruega estuvo detrás de una persecución política en su contra después de que el Grupo Universidad ganó espacios importantes en 2018, particularmente en la legislatura de aquel año del Congreso del estado. Es una acusación suya y tendrá que sostenerla eventualmente, pero políticamente le permite volver a contar su historia justo cuando empiezan a cocinarse las candidaturas, muy adelantadas por cierto, rumbo al 2027 y también justo cuando el PT tendrá que ir tomando decisiones en este tema.
Así que Gerardo Sosa por un lado volvió, pero en realidad nunca dejó completamente el juego y aunque ahora vuelve a la palestra nadie puede asegurar todavía que esta reaparición tenga un propósito electoral, pero sería ingenuo pensar que no.





