La curul no es del partido

Esta discusión no es exclusiva del PT, le llega a pasar a todos los demás también y el riesgo es el mismo. Con esto, debemos recordar que si bien un diputado de mayoría llega por los votos de su distrito y uno plurinominal llega porque miles de personas votaron por su partido, en ambos casos, esos votos los pusieron los ciudadanos directamente, no los partidos.

El Partido del Trabajo sacó a la luz una discusión que vale mucho más que el pleito interno que traen estos días. Su dirigencia hidalguense anunció que enviará a la instancia nacional el caso de Francisco Javier Téllez Sánchez y Orquídea Larragoiti Osorio para analizar posibles sanciones, después de que ambos diputados votaran a favor de una reforma que hoy el partido rechaza. Téllez, coordinador de la bancada, respondió que sostiene su voto y que asumirá las consecuencias que determine el PT; hasta ahí la grilla partidista. Ahora, con esto lo que hay que analizar en este espacio es ¿quién pone realmente a un diputado en el Congreso? (al menos en la teoría)

Parezca o no, o guste o no, la ciudadanía. Aunque Téllez y Larragoiti son diputados plurinominales y el partido, desde luego, tenga mucho que ver con que estén ahí, porque los postuló en buen lugar de su lista de representación proporcional y los votos petistas en el estado les dieron su lugar, una vez instalada la Legislatura, el propio Congreso hidalguense define a sus integrantes, los diputados locales, como representantes de la ciudadanía y señala entre sus funciones el expresar la voz y las necesidades del pueblo. Sí, no se ría.

Entonces, ¿un diputado pertenece a un partido o ese diputado le pertenece a su partido?, ¿qué valdrá más en una democracia, un legislador con criterio propio o uno que tenga únicamente férrea disciplina partidista? Porque si cada voto va a terminar con una amenaza política y mediática de sanción, mejor nos ahorramos todo el asunto de tener un Congreso y que las dirigencias de los partidos se sienten a redactar las leyes.

Además, esta discusión no es exclusiva del PT, le llega a pasar a todos los demás también y el riesgo es el mismo. Con esto, debemos recordar que si bien un diputado de mayoría llega por los votos de su distrito y uno plurinominal llega porque miles de personas votaron por su partido, en ambos casos, esos votos los pusieron los ciudadanos directamente, no los partidos.

Téllez tendrá que resolver su relación con el partido que lo llevó al Congreso y también es comprensible que el PT busque que sus diputados estén alineados políticamente a su ideología, pero no conviene normalizar que la obediencia partidista termine valiendo más que el criterio de quien ocupa una representación popular, porque este tipo de casos han sido los que justifican la mala idea de eliminar a los pluris, porque terminan debiéndole más su lugar al dirigente partidista en turno, que a la ciudadanía que votó por su partido. Bonita cosa.