Después de cinco años sin ver a su hija, quien vive en Estados Unidos, Ángela encontró un motivo especial para acudir este 28 de octubre a la Parroquia y Santuario de San Judas Tadeo, en Carboneras, Mineral de la Reforma: agradecer por haber obtenido su visa y cumplir la promesa de presentarse vestida como el santo al que atribuye diversos favores.
Originaria de Epazoyucan, la mujer contó que desde hace aproximadamente 10 años participa en esta celebración religiosa, impulsada por una devoción que también comparten sus hijas y que mantiene viva en una capilla instalada en su propia casa.
“Pues, vengo cada año, ya tengo como unos 10 años viniendo, y pues la fe, ¿no? Sobre todo la fe. Sin fe pues no estuviera aquí”, relató a Effetá.

Una promesa para volver a abrazar a su hija
Ángela explicó que su hija emigró a Estados Unidos hace aproximadamente cinco años y que, desde entonces, no han podido verse personalmente. Ante la posibilidad de viajar para visitarla, decidió encomendarse a San Judas Tadeo cuando acudió a solicitar su visa.
“Mira, prometí, vi solicitar mi visa para ir a Estados Unidos, y cuando yo iba entrando a la embajada, pues, le pedí que sí, que me favoreciera con esa visa, ¿no?, para poder viajar. Y sí, efectivamente”, recordó.
La autorización le fue concedida en su primer intento, por lo que decidió cumplir su promesa durante la festividad del santo.
“Y le prometí venir vestida del santo patrono. Y aquí estoy”, expresó.
Para Ángela, la posibilidad de reencontrarse con su hija después de cinco años representa uno de los favores más importantes que atribuye a su devoción. Su hija, contó, le ha pedido que viaje para visitarla.
“Pues que fue un milagro. Fue un milagro primeramente de Dios y obviamente San Judas Tadeo intercedió por nosotros”, afirmó.

La fe que la acompaña desde hace una década
La mujer también compartió que atribuye a su fe la recuperación de una lesión en el pie, por la que inicialmente un médico le había planteado la posibilidad de una operación que finalmente no fue necesaria.
Explicó que en su familia la devoción a San Judas Tadeo se mantiene desde hace años. Incluso, en su vivienda de Epazoyucan cuenta con una pequeña capilla dedicada al santo, que adornaron para la celebración y donde le cantaron las mañanitas desde temprano.
Aunque en esta ocasión acudió sola al santuario debido a los compromisos laborales de sus familiares, aseguró que continuará participando en la festividad como lo ha hecho durante aproximadamente una década.
Además de agradecer por los favores que considera recibidos, Ángela expresó que sus peticiones incluyen la seguridad y la unión familiar.
“Pedimos porque ya no haya mucha delincuencia. Porque estemos unidos como familia”, señaló.






