Accidentado regreso felino

Tras una primera vuelta para el olvido, los Tigres de Quintana Roo lograron llegar a la postemporada; sin embargo, una serie de errores los hizo abandonar la serie.

Luego de una mala primera vuelta en la que terminaron en sexto lugar con 25 victorias por 32 derrotas, lo que le costó el puesto al manager Jesús Sommers, los Tigres de Quintana Roo tuvieron una magnífica segunda vuelta al mando del novel manager Adán Muñoz, terminando en el subliderato con 37 victorias por 22 reveses, accediendo a la postemporada.

Ahí se vieron las caras con sus acérrimos rivales, los Diablos Rojos, que los apalearon en los dos primeros juegos; sin embargo, en Cancún su pitcheo encontró su mejor forma y limitaron a dos carreras a la batería escarlata.

Ya en el Harp Helú llegaron a la novena entrada con una ventaja de cuatro carreras a una, con Javier Solano en gran forma. Conviene señalar que, dos semanas antes, el pitcher había lanzado el juego completo, pero a Muñoz le salió lo novato y decidió retirarlo con 101 lanzamientos. Lo malo para él es que el relevista José Antonio Noriega, que no había permitido carrera, no estuvo efectivo, y esto, aunado a dos errores del jardinero Yordanis Linares, acabó costándole el juego y, al día siguiente, la serie.

Entre lo más rescatable de la temporada felina estuvo la consagración del novato Manuel Orduño, que terminó como el mejor bateador, con .340, 6 homerunes y 45 producidas, seguido de Brian Hernández, con .338, 11 cuadrangulares y 79 empujadas. Pero la gran revelación fue el colombiano Reynaldo Rodríguez, quien llegó avanzada la campaña, pero fue líder de homerunes y producciones del equipo.

Rubén Sosa cumplió como primer bat, bateando .300, y no tanto Yordanis Linares y Yosmany Guerra, que estuvieron discretos con el bat, pero francamente mal con el guante.

La llegada de los Erics, Aguilar y Migueles, reforzó el equipo. Y aunque Francisco Córdoba bateó apenas .242, se fue para la calle en 20 ocasiones.

El pitcheo estuvo bien con el venezolano Wilfredo Boscán, con 9-4 y 4.22, seguido por Jorge Castillo, 11-8 y 4.60, y Javier Solano, 10-7 y 5.36. Henderson Álvarez regresó al final, pero no pudo hacer diferencia.

En el relevo batallaron, hasta que Noriega llegó a hacer el trabajo.

En suma, están sentadas las bases para seguir siendo contendientes el año entrante.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.



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