El PT en Hidalgo ya anda muy girito y no porque haya roto formalmente con Morena, ni porque desconozca la alianza nacional de la 4T, sino porque en lo local le conviene hablar como partido que se ve compitiendo solo en 2027. En voz de Damián Sosa, el mensaje ha sido cada vez más claro: piso parejo, discusión electoral en el Congreso y ruta propia para la elección hidalguense. Están preparando su propio juego.
El matiz importa, porque desde hace unos meses su actuar político todavía podía leerse como presión para negociar mejor con Morena, pero luego de sus recientes declaraciones ya no, porque la idea de ir solos en la elección local pareciera ya una decisión política. El PT sabe que en Hidalgo tiene estructura propia porque hay amor, orden y progreso, además en 2024 ganó municipios compitiendo por su cuenta, aunque después varios de esos triunfos terminaran caminando hacia otro lado. Aun así, el partido entiende que sí tiene algo.
Por eso, cuando Damián Sosa habla de competir solos en 2027, parece estar marcando distancia para que nadie se sorprenda después. El tren de la gran negociación local quizá ya pasó, o al menos eso quiere hacer sentir el PT. Si Morena esperaba que sus aliados llegaran formados para una candidatura común o una coalición sin demasiadas condiciones, el partido de la estrella está mandando otra señal: en Hidalgo la 4T puede compartir proyecto nacional, pero no boleta local.
El punto más interesante está en que el PT incluso buscaría competir solo en los siete distritos federales de Hidalgo, aunque a nivel nacional el partido camine junto a Morena. Esa parte es más delicada, porque ahí ya no se habla sólo de ayuntamientos o diputaciones locales, sino de pedir una excepción hidalguense dentro del acuerdo federal, lo cual -seamos honestos- no va a pasar.
Tampoco hay que regañar al PT por querer medirse; en política, competir solo también puede ser una forma de madurar, de saber cuánto se pesa sin el paraguas de otro y de construir identidad propia frente al electorado. Porque ir solo puede dar libertad, pero también deja sin pretextos: si se gana, el mérito es propio; si se pierde, también.
Así que el PT parece haber pasado del amague a la ruta. Ya no suena a que esté pidiendo mejor lugar en la mesa de Morena, sino a que está acomodando sus sillas en otro lado, al menos para la elección local de 2027. Falta ver si esa valentía alcanza para crecer o si termina siendo de esas decisiones que se celebran mucho en rueda de prensa y se padecen en las urnas. Por lo pronto, la 4T hidalguense empieza a confirmar que eso de la unidad es muy bonito, siempre y cuando nadie pregunte en qué boleta.





