Al límite de la violencia social

BOMBA DE TIEMPO. México está al borde del caos social, pues la pandemia por el Covid-19 pondrá en evidencia que el Estado ha sido rebasado y que no hay manera de calmar la ira de la población.

Al límite de un Estado rebasado, la prospectiva política presagia la violencia social como producto de la desesperación de un tejido social en indefensión frente a una pandemia que ha desvelado los vacíos de respuesta orgánica del ejercicio de gobierno.

Frente a la carencia de respuestas del gobierno, situación que ya es visible y que irá en ascenso en la medida que el sistema de salud no pueda atender a los enfermos de COVID-19, cuando el desempleo sea un signo de debilitamiento del mercado y cuando el hambre se presente en la ciudadanía, empezaremos a presenciar brotes de violencia y pillaje como sucede en diferentes países como producto de la carencia de los productos básicos que exige el sustento cotidiano.

Pero esto no es el punto nodal del análisis crítico, la sustancia es un orden sistémico insostenible bajo la reproducción política y económica de los grupos de poder y élite que se esconden en las estructuras jurídicas que utilizan como instrumento de preservación hegemónica.

Lo paradójico estriba en que, una vez superada la pandemia, el statu quo no habrá de cambiar, porque los ciudadanos a nivel mundial son miopes y no han levantado su voz para crear un nuevo pacto social donde se invierta la pirámide estamental y de privilegios que impera creando la dimensión asimétrica que vivimos.

No es posible reeducar al sistema y sus detentadores, lo que queda es crear un nuevo orden sistémico, fuera de la verticalidad instrumental que ha primado, pero esto no será indoloro y los grupos de poder en el establishment no lo permitirán, porque controlar el poder coactivo y el desencuentro y enfrentamiento social es un cruento escenario que no puede abordarse al margen de la conciencia política.

La tesis marxista de la reestructuración isleña del sistema cobra vida, pero ello sólo es posible en el marco orgánico de la conciencia social, condición que no está presente, sólo nos encontramos en una situación límite, pero poco hemos aprendido de esta realidad.

Aprendamos de estas aristas de un Estado rebasado que nos devela que las élites del poder son incapaces de conducir sus tareas de clase, cuestión por la que la desinformación de las estructuras de comunicación del Estado y controladas por el Estado, propician el enrarecimiento de una disputa inter-capitalista que desde décadas es decadente pero se disfraza de progreso social.

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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