Alcaldes distraídos: del plato a la boca, se cae la sopa

La cortesía política importa. No porque los alcaldes deban rendir pleitesía a un diputado. La cortesía importa porque las instituciones funcionan también a través del diálogo, la presencia, la interlocución y el respeto entre autoridades.

La entrega de las iniciativas de Ley de Ingresos 2027 no era un acto para tomarse la fotografía, era una señal de responsabilidad institucional. Quienes no acudieron tendrán que explicar por qué. Y es que hay ausencias que pueden justificarse con una agenda complicada. Hay otras que, en política, dicen mucho más de lo que sus protagonistas quisieran.

Este martes, el Congreso de Hidalgo recibió las iniciativas de Ley de Ingresos de los 84 municipios para el ejercicio fiscal 2027, en un acto en el que participaron presidentas y presidentes municipales, así como representantes de los ayuntamientos. Sin embargo, varios alcaldes no estuvieron presentes en un encuentro convocado precisamente para hablar de las finanzas con las que gobernarán —o terminarán de gobernar— sus municipios, y eso merece una explicación.

No porque la presencia física del alcalde sea un requisito para que el documento tenga validez. No lo es. Tampoco porque enviar a un representante constituya, por sí mismo, una irregularidad. El problema es otro.

¿Qué mensaje transmite un presidente municipal cuando no encuentra tiempo para estar presente cuando se discute el dinero público que habrá de administrar su gobierno?

Una Ley de Ingresos no es un trámite burocrático cualquiera. Ahí está una parte fundamental de la planeación financiera municipal: cuánto se pretende recaudar, de dónde provendrán los recursos y cuáles serán las bases financieras sobre las que se construirá el siguiente ejercicio.

Y estamos hablando de un año particularmente delicado: 2027 será el último tramo de las actuales administraciones municipales, al tiempo que estará marcado por el proceso electoral local. El propio Congreso ha advertido a los ayuntamientos sobre la necesidad de cerrar sus administraciones con orden financiero, evitar compromisos onerosos y garantizar una entrega-recepción adecuada.

Sin duda, ya comenzó —abiertamente o por debajo de la mesa— la conversación sobre lo que viene, y muchas y muchos están pensando en la reelección o contender para alguna otra posición política.

Por su parte, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, Andrés Velázquez Vázquez, cuestionó la ausencia de algunos alcaldes y señaló que se revisaría con mayor atención a los municipios cuyos presidentes no asistieron; incluso planteó involucrar a la Auditoría Superior del Estado para revisar la viabilidad de sus presupuestos y el manejo de los recursos durante sus administraciones.

De estos hechos habrá una lección para las y los alcaldes, ya que, si decidieron no acudir, tendrán que explicar por qué. Porque si tenían una razón legítima, nada les cuesta hacerla pública. Si estaban atendiendo asuntos prioritarios, que lo expliquen. Si hubo una emergencia, que se informe. Si existió un impedimento institucional, también puede aclararse.

Pero si simplemente consideraron que mandar a un funcionario era suficiente porque tenían asuntos políticos más importantes que atender, entonces el problema es mucho más profundo.

Hay elementos que no deberían perderse de vista.

Andrés Velázquez no es un diputado más. Actualmente preside la Junta de Gobierno del Congreso del Estado. Además, existe públicamente una relación de coordinación y amistad entre el Poder Legislativo y el Ejecutivo estatal, es decir, existe una relación institucional muy estrecha entre Andrés Velázquez y Julio Menchaca, de tal forma que, el Congreso es un actor político e institucional de primer nivel.

Su cercanía en las oficinas más importantes de la estructura gubernamental, su relación con el dirigente estatal de Morena, Marco Antonio Rico, y además su relación con actores políticos nacionales, le han dado el bagaje y suficientes elementos para estar en la primera línea de acción en la contienda del 2027.

Por eso la cortesía política importa. No porque los alcaldes deban rendir pleitesía a un diputado. La cortesía importa porque las instituciones funcionan también a través del diálogo, la presencia, la interlocución y el respeto entre autoridades.

Y si un presidente municipal ni siquiera puede acudir a entregar personalmente uno de los documentos centrales de la planeación financiera de su municipio, podremos imaginarnos qué tan involucrado está realmente en las decisiones presupuestales que afectan a sus ciudadanos.

Hay algo todavía más preocupante. Que un alcalde envíe a un representante puede ser perfectamente válido desde el punto de vista administrativo, pero políticamente manda una señal diferente, sin dejar de lado que es el interés que le demuestran a la gente que les brindó su confianza. Es un desdén a todas luces.

En los pasillos políticos incluso también empiezan a circular versiones sobre algún secretario inquieto, de esos ocurrentes, que buscaría hacer contrapeso en busca de un espacio político para el próximo año y quiere demostrar su fuerza vendiendo espejitos.

El Congreso ha sido de puertas abiertas, de diálogo y de cortesía. Pero también puede ser algo más que eso en las decisiones políticas más importantes.