Amor, química y deseo

¿Sabías que el responsable del amor es nuestro cerebro y las sustancias químicas que segrega? Las doctoras Adela Rendón y Laura Martín, miembros de la RGMX Capítulo España, nos ayudan a saber de dónde surge todo el remolino que sentimos al enamorarnos.

Laura Martín y Adela Rendón *

El amor es un concepto universal que a lo largo de la historia se ha construido a nivel social, basado en el punto de vista filosófico, religioso, artístico, cultural, social y científico

Una de las figuras más reconocidas en esta línea de investigación es Helen Fisher, bióloga y antropóloga americana que ha dedicado más de 30 años de su vida a intentar comprenderlo. De acuerdo con sus estudios, el amor deriva de tres circuitos cerebrales: el deseo sexual, el amor romántico y el apego. El deseo sexual te hace buscar un amplio abanico de compañeros, el amor romántico te hace centrarte en uno solo y el apego te permite quedarte con esa persona, al menos hasta educar a tu descendencia, es decir, durante su infancia.

Pero el sentimiento humano está asociado principalmente a unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores, responsables de las emociones. A continuación, enlistaremos los más importantes:

Noradrenalina. Cascada de emociones. Esta sustancia hace que el corazón lata más rápido, nos aumente la tensión arterial, nos ruborice y hasta suden varias partes de nuestro cuerpo. Sin darnos cuenta, estamos ya enamorados(as)… aparentemente perdimos el sentido común

Feniletilamina (anfetaminas). Guinda del pastel. Esta sustancia es responsable de potenciar el sentimiento de amor. Un alimento que tiene altos niveles de esta sustancia es el chocolate, de ahí los típicos atracones después de una ruptura amorosa. 

Oxitocina. Apego. Entre mayor sea el contacto físico con la persona amada, más oxitocina se libera en el organismo. De ahí surgen los fuertes lazos de unión con la pareja debido al contacto físico. Esta sustancia también es responsable de los celos, ya que, al disminuir los niveles se incrementa otra sustancia llamada cortisol, que nos hace sentir ansiedad y miedo ante la amenaza de perder al ser amado.

Endorfinas. Felicidad. Las endorfinas nos hacen sentir felicidad al contemplar a la persona amada, a pesar de que todo lo que esté sucediendo alrededor sea una hecatombe. El sentimiento de felicidad predomina sobre la razón.

Acetilona, endovalium y gonadotropinasLa acetilona es segregada por cualquier animal que se encuentra en estado de celo y es la que nos empuja a sentir deseos para mantener relaciones sexuales con la persona que nos atrae. Junto al endovalium y las gonadotropinas, son la mezcla que más actúa en el ámbito del sexo y del deseo.

Serotonina. Bienestar. Es la hormona del serenidad y placidez, al igual que la dopamina nos empuja a buscar por instinto las sensaciones que el amor nos provoca y nos hace sentir confortables. Tiene el mismo efecto que una droga.

 

EL OTRO LADO DE LA MONEDA

Un caso interesante es el desamor: la desilusión y el dolor que nos provoca una ruptura amorosa da la sensación de que todo a nuestro alrededor perdió el sentido. Esto genera en el organismo la disminución de los niveles de oxitocina y serotonina. Aunado a lo anterior, se ha observado que el desamor activa las mismas áreas en el cerebro que una caída libre, generando una gran frustración.

Hablando de manera metafórica, el amor es el motor del mundo; cuando estamos enamorados nos parece imposible la vida sin la compañía de nuestro ser amado. Sin embargo, debemos dejar a un lado el amor romántico y aterrizar en la parte fisiológica. Debemos recordar que siempre tenemos la capacidad y la potestad de decidir sobre nuestras propias emociones y que somos capaces, de manera consciente, de frenar cualquier tipo de relación tóxica. 

Somos seres pensantes, capaces de reconocer las señales neuroquímicas que nos envía nuestro propio organismo. Tenemos, además, la capacidad de comprender y manejar nuestras emociones adaptando nuestra propia conducta para tener relaciones sanas y equilibradas.

 

Si deseas adentrarte un poco más en este tema, puedes consultar los siguientes enlaces: 

https://www.zschimmer-schwarz.es/noticias/la-quimica-del-amor-no-eres-tu-son-mis-neurotransmisores/

Helen E Fisher. 1992. “Anatomía del amor”. ISBN 978-84-339-6267-6

https://www.medigraphic.com/pdfs/residente/rr-2010/rr101b.pdf

https://neuro-class.com/neurobiologiadelamor/

https://psicologiaymente.com/neurociencias/neurobiologia-amor-teoria-sistemas-cerebrales

* Adela Rendón es doctora en Bioquímica. Actualmente se desempeña como directora y docente de Microempresa educativa “Docencia Personalizada”; es vicepresidenta de la RGMX Capítulo España y directora del diplomado en Química Forense, SOMEFODESC.

 


* María Laura Martín es DSE en Patología por la URJC (Madrid), además de agente terapéutico en grupos de apoyo en salud mental. Actualmente trabaja en la Universidad Rey Juan Carlos, participando en distintos proyectos.


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