Clásicos sonoros japoneses

Tange Sazen y la vasija del millón de ryo es una de las pocas cintas de Sadao Yamanaka que se han logrado recuperar.

La Cineteca Nacional y la Fundación Japón han confeccionado, por decimosexto año consecutivo, un espléndido ciclo de cintas clásicas sonoras: nueve filmes que se exhibirán en agosto.

Como se sabe, Japón fue uno de los últimos países en incorporarse al cine sonoro, pues existía la tradición del anfitrión, que comentaba las películas y hacía los efectos auditivos.

La mayoría de las cintas corresponden a directores que se convertirían en referentes del cine japonés, como Yasujiro Ozu (El único hijo), Kenji Mizoguchi (La historia del último crisantemo), Mikio Naruse (Actores itinerantes) y Teinosuke Kinugasa (La venganza de un actor); sin embargo, el mayor atractivo lo representan las tres únicas películas de Sadao Yamanaka que han podido rescatarse, restauradas recientemente.

El director, nacido en Kyoto el 7 de noviembre de 1909 y muerto a los 28 años en la guerra contra China, realizó 24 cintas.

Tange Sazen y la vasija del millón de ryo, de 1935, es la historia de un noble (Demjiro Okochi) que ha recibido como dote un viejo jarrón, que contiene el mapa de un tesoro.

La trama se empieza a complicar cuando su esposa vende el jarrón a un chatarrero, que es asesinado, y queda en poder de un pequeño huérfano, quien es adoptado por un samurai mutilado y una geisha.

Yamanaka utiliza muchas elipsis y da un ritmo vertiginoso a esta Tange sazen yowa: hyakuman ryō no tsubo, una deliciosa cinta que no hay que perderse.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


ARCHIVADO EN:
, , ,



Right Menu Icon