COP26: la oportunidad de salvar al planeta

La COP26 es la oportunidad para que todos los países redoblen esfuerzos no solo para llegar a acuerdos, sino para poner manos a la obra y frenar el calentamiento global.

Hoy son los jóvenes quienes están al frente de la lucha por salvar el planeta y es preciso recordar que hace seis años los Acuerdos de París marcaron el compromiso unísono de la inmensa mayoría de los países -excepto Estados Unidos durante el gobierno de Donald Trump, Turquía y Nicaragua- para enfrentar el calentamiento global y evitar que éste superara los 2ºC.  Ahora la cumbre de Glasgow, Inglaterra, iniciada hace dos semanas, deberá evaluar los avances en la hoja de ruta trazada entonces. 

Los países de la Unión Europea, Turquía, China, Estados Unidos, México, Australia, entre otros, han conocido la furia de la naturaleza bajo el calentamiento global en este año particularmente, lo cual debería animarlos a fortalecer su empeño para que los objetivos de París se materialicen a la brevedad y poder contener los efectos del calentamiento del planeta, ahora que Estados Unidos y China desean refrendar sus compromisos.

Después de la larga noche en que Donald Trump envolvió a su país y al planeta, sacando a Estados Unidos de los Acuerdos de París, luego de organizar una cumbre climática en abril pasado, nuestro vecino del norte tiene la obligación de ponerse a la vanguardia en la lucha contra el calentamiento global, para pasar de los pronunciamientos a acciones concretas. Ya en abril, el presidente Joe Biden estableció el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre 50% y 52% para 2030, en comparación con el nivel de 2005, después que su meta fuera trabajar para reducirlos del 26% al 28% en 2025.

Pero la cumbre climática de Glasgow, la COP26, está a la mitad de las discusiones y queda mucho por hacer. Hoy Estados Unidos sigue siendo responsable de alrededor del 13% de las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero en el planeta, luego que en 2019 sus emisiones cayeran a 13%, en comparación con 2005, según la Agencia de Estados Unidos para la protección del medio ambiente.

Seis años después de los Acuerdos de París, la COP26 tiene frente a sí enormes desafíos. El objetivo de reducir el calentamiento global 1.5ºC para 2030 se ve como un reto imposible de lograr, frente al tiempo que avanza y los seres humanos ven cómo el aumento de la temperatura no cesa de acelerarse, lo cual hace que las medidas que se adopten en la cumbre sean más ambiciosas, pero, sobre todo, que los países se ciñan a ellas para cumplir los compromisos contraídos a la brevedad.

Confabulados todos los factores en contra de la vida en la Tierra, la COP26 se realiza con un año de retraso debido a la pandemia de covid-19 y en medio de una cuarta ola de contagios, en plena labor por impulsar la recuperación económica, lo cual no es favorable a los esfuerzos para limitar las emisiones de CO2, pues la demanda mundial de manufacturas va en aumento y el uso de los recursos energéticos se multiplica, haciendo que en muchos países el carbón y petróleo se utilicen como principales fuentes de energía.

Es imprescindible que, si los países están de acuerdo en que no existe un planeta B y es necesario salvar la Tierra, sepan que es el momento de actuar y no de disputas; el planeta está a punto del colapso y los estados más contaminantes deben ponerse a la cabeza en los acuerdos de la COP26.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.


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