Cuba y sus médicos

Los médicos cubanos Orlando de la Paz y Heriberto Tejera se han comprometido con la población hidalguense, demostrando que la verdadera vocación no entiende de política y mucho menos de fronteras.

Escribo este artículo con el mismo gusto con el que celebré que Verónica González Márquez comenzara a ocupar la presidencia del Colegio Médico de la Región Tulancingo; o bien, los 35 años de existencia de la clínica Guadalupe, primera clínica especializada en ginecología en este municipio (ahora abierta a todas las especialidades); que la Universidad Tecnológica de Tulancingo abriera la licenciatura en Salud Reproductiva y Partería (y que ahora sea el lugar donde una estimable amiga abogada estudia su segunda carrera); y que, hoy por hoy, la región a la que pertenezco cuente con personas prestigiosas dedicadas a la salvaguarda de la salud, al grado de ser consideradas unas verdaderas instituciones. Y es así que, en esta ocasión, procedo a hablar del contexto de la libertad en la que dos médicos cubanos, que radican en el municipio de Tulancingo, ejercen la práctica médica: los especialistas en cirugía general y en medicina familiar, Orlando de la Paz y Heriberto Tejera, respectivamente.

Siendo la libertad, en palabras de la filósofa Ayn Rand, la búsqueda de la merma de la opresión a cualquier costo y de la consecución de propósitos y autoestima a través del uso de la razón; y estableciendo que la opresión es consecuencia de la democracia procedimental o del mesianismo político (entendido este tipo de democracia como consecuencia del mesianismo de las aristocracias, y sabiendo que el mesianismo es, no solo la mitificación de personajes políticos, sino también la trasmutación de la historia a través de los aparatos ideológicos del Estado –escuelas, iglesias, prensa, televisión, etcétera– para generar consensos superestructurales), es claro que el ideal de las personas libres es complejo en la vida mediática contemporánea.

Ahora, la libertad es una cuestión que podría escapar a los glosadores, mas no al mundo de lo fáctico: yo me remontaré (por motivos de este artículo) a la Guerra Fría, porque fue en este periodo cuando se enfrentaron dos visiones antagónicas de la libertad, usando como palestra el tercer mundo y Latinoamérica, para demostrar la valía de su perspectiva. Desafortunadamente los planteamientos marxistas encontraron una representación política en el proyecto soviético que apoyaba el nacionalismo de países como Cuba y Guatemala, dando lugar al bipolarismo militar, económico y jurisdiccional en el continente.

El proyecto soviético consolidaba los intereses populistas frente a los oligárquicos y la adopción de la industrialización se oponía a lo que hoy llamamos tercer sector, y la escisión entre los intereses de estos dos grupos resultó en un bloqueo para la nación cubana.

Cuba pudo romper relaciones con Estados Unidos y avanzar en la modernización económica-social soviética, pero al mismo tiempo condenó a su población a la centralización del poder político en el liderazgo revolucionario, al aplazamiento indefinido de elecciones y a conflictos de carácter castrense.

La Revolución cubana encendió el espíritu de las juventudes latinoamericanas, esto tuvo muchas y variadas consecuencias, y un fuerte efecto positivo dentro de la academia en Cuba que se disputó con la créme de la estadounidense del Massachusetts Institute o Technology (MIT) Harvard y Stanford (escuelas de educación superior que se identificaron por sus posiciones y avances durante este periodo).

Por cuanto al área de la salud, Cuba no solo empezó a brillar, sino que se posicionó a nivel mundial con mucha fama por diversos motivos, entre ellos hacer medicamentos que disminuyen el riesgo de amputación por úlcera del pie diabético; misiones de salud en México, Angola, Turquía, Eslovaquia y otros; inmunizaciones contra la hepatitis B; tratamientos avanzados en cáncer y en epilepsia; ser el primer país en recibir el reconocimiento oficial de la Organización Mundial de la Salud por eliminar la transmisión de VIH de madres a productos; y tener la tasa de mortalidad de tan solo 4.0 por cada mil nacimientos.

Cuba es un país que profesionaliza a sus médicos con el fin de cumplir sus necesidades como nación; sin entrar en temas políticos y económicos, ni en cuestionamientos de la autodeterminación del pueblo cubano, es un gusto saber que los médicos de los que hoy hablo hayan decidido adoptar el contrato social mexicano y muy particularmente el hidalguense.

Los doctores Orlando de la Paz y Heriberto Tejera auxilian en consulta especializada, cirugía subrogada, tratamiento de hernias y apéndices, cirugía de tiroides, reconstrucción abdominal y en varios procedimientos más.

En el espacio donde realizo parte de mi actividad convergen el equipo conformado por De la Paz–Tejera; la presidenta del colegio médico de la región Tulancingo, Verónica González Márquez; el primer ginecólogo de la región, Odilón Mimila González, y otros especialistas de la salud importantes para el municipio. Confiamos que en próximas fechas egresadas de la licenciatura en partería de la UTEC hagan presencia en los espacios de la salud pública y privada de Tulancingo.

Autor: Iván Mimila Olvera

Abogado y asesor en materia constitucional y autor de los libros "Cuestionario de Derecho Constitucional" y "Cuestionario de Derecho Constitucional de los Derechos Humanos". Actualmente es litigante en activo y asesor de diversas organizaciones de la sociedad civil.


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