El billón de varos que se gastó EPN

Si no mal recuerdan, se hablaba del presidente guapo, bien vestido y joven, cosa que le llenaba el ojo a los pendejos pero que no era, como no lo fue, evidencia de la inteligencia de EPN y mucho menos de su honestidad.

¡Son pobres porque quieren, pendejos! Así se despidió para sus adentros el expresidente Enrique Peña Nieto, con una casita blanca y con muchos pesitos en cuentas en el extranjero, mientras el pueblo se caga de hambre y espera en las pendejadas del nuevo gobierno encontrar la luz del camino.

En estos días aciagos, ahora sabemos que EPN gastó discrecionalmente más de un billón de varos del presupuesto público sin rendir o dar cuentas a nadie como una de tantas prerrogativas del Poder Ejecutivo, en las cuales se esconde la jauja y la bonanza de la corrupción y la impunidad, aun en este pinche manto de aparente legalidad de lo que el presidente de la Republica realiza discrecionalmente en beneficio de su pueblo.

Pero la realidad la conocemos todos, después de un sexenio que nos llevó a uno de los estadios de inseguridad públicanunca antes visto y donde la mofa tácita hacia la ciudadaníase manifestó en el glamour de un presidente que a la postre le pasó a su pueblo una de las facturas más caras de una gestión presidencial. Lo que se diga es un puto vómito del alma y no alcanzan las palabras para describir la pinche burla que es para todos, y en especial para los pobres que siguen en su raquitismo mientras muchos de los políticos hacen su paraíso terrenal.

Pero recordemos el pasado en esta complicidad ciudadana maldita de votar por los pendejos pusilánimes. Si no mal recuerdan, se hablaba del presidente guapo, bien vestido y joven, cosa que le llenaba el ojo a los pendejos pero que no era, como no lo fue, evidencia de la inteligencia de EPN y mucho menos de su honestidad, pese a que ahora deambule en libertad por el planeta haciendo una vida de reyezuelo mientras muchos que votaron por él, o no, hoy se encuentran viviendo en un país donde las oportunidades sociales son tan pocas como los resultados del Cruz Azulen la liguilla, es decir, una mentira.

Lo culero del caso es que mucho de lo legal encubre intenciones y actitudes de abuso, que quizá estrictamenteno puedan ser calificadas de actos de corrupción e impunidad, pero que en el fondo y en su espíritu sí lo son, porque el presidente de la Republica debe ser garante de la honestidad pública y esto está muy lejano de ser realidad.

¿Cuántas mamarrachadas ocurren en las tropelías de los “servidores públicos”, mientras el pueblo se caga de hambre? Todas.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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