El estúpido racismo de Donald Trump

ODIO SIN FIN. El presidente de Estados Unidos sigue incitando al odio que motiva matanzas de inocentes, ya son 275 muertes derivadas del racismo y la xenofobia.

El racismo es inherente al tejido social; segregar es una actitud racional, desde escoger hasta discriminar, pero en el caso de la interacción entre razas, el matiz está y estará presente por siempre, ya sea por temor, por vacío o envidia, condición que conocemos y que por ello no debemos alimentar.

En el caso de la xenofobia es distinto, se juega con el nacionalismo extremo para ir en contra de lo o los extranjeros, su poder deviene de grupos de interés y también, en muchos casos, del Estado; es una estela intrincada que se alimenta constantemente, en un ánimo de preservación y competencia a nivel nacional.

 

Racismo y xenofobia, trampas mortales

Racismo y xenofobia se unen en el lenguaje sentido y sensible de Donald Trump, no como una postura falsa, sino enferma y enfermiza del neoyorquino, que no alcanza a advertir que su estupidez ha alimentado el odio racial y nacional, avivando a todos aquellos que ven un peligro en los migrantes y minorías raciales o en el flujo de extranjeros, inclusive los que van como turistas a Estados Unidos, lo cual no se traduce en actos y palabras, sino que genera psicosis y respuestas extremas como los crímenes de odio que han cobrado la vida de 275 personas tan sólo este año.

 

Discurso de odio envalentona a “vengadores”

El discurso de odio de Donald Trump incide en la aversión racista y xenófoba, envalentona a cualquiera y, lo que es peor, millones de norteamericanos admiran a estos “vengadores” que quieren expulsar a los “indeseables”, aquellos que no pertenecen al “White Power”, es decir, a los grupos originarios y fundacionales blancos que preservan el espíritu de libertad de la nación.

Este puto discurso de Trump es demoledor, pero no se advierten voces a nivel internacional que expresen pesar y desencuentro con lo que promueve este nazi de pacotilla; en los hechos, creo que millones de cabrones racistas y xenófobos (muchos de ellos son líderes en todos los niveles y esferas del quehacer social) están muy contentos por los asesinatos, inclusive en México existen los que odian a los migrantes centroamericanos y con gusto cometerían los mismos crímenes.

Instigar al odio racial y xenófobo, así como de género y preferencia sexual como lo hace Trump, e inclusive su desprecio a los pobres, debe alertarnos que el fascismo de Estado se construye no siempre de manera expresa, pero puede constituir el apetito velado de muchos líderes y no líderes. Lo cabrón del caso es que a nivel internacional no tengamos los huevos para exigir respeto a la humanidad.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



ARCHIVADO EN:
, , ,



Right Menu Icon