El factor Rojo

José Antonio Rojo García de Alba ya dijo que quiere ser gobernador de Hidalgo. Por las reglas de alternancia de género en la gubernatura, no todos los partidos tendrán la posibilidad legal de postular a un hombre en 2028, lo que reduce la baraja y hace más interesante cada movimiento.

En la política hidalguense hay nombres que no necesitan cargo vigente para llamar la atención. José Antonio Rojo García de Alba es uno de ellos, no porque hoy tenga una estructura partidista detrás, ni porque ya tenga candidatura alguna en la bolsa, sino porque representa oficio, relaciones y capacidad para sentirse en el tablero. En su momento decidió poner “pausa” a su militancia priista, pero no se necesita mucha ciencia para entender que esa pausa suena bastante más a una salida, al menos hasta en tanto siga la actual dirigencia nacional tricolor.

 

Pero el asunto, al menos hoy, está en que Rojo ya dijo que quiere ser gobernador de Hidalgo. Por las reglas de alternancia de género en la gubernatura, no todos los partidos tendrán la posibilidad legal de postular a un hombre en 2028, lo que reduce la baraja y hace más interesante cada movimiento. En los hechos, los espacios con posibilidad legal y política para una eventual candidatura masculina a la gubernatura estarán en el PRI, el PAN, el PRDH, en Espacio Hidalgo, en Encuentro Solidario Hidalgo y en los nuevos partidos nacionales que en los próximos meses pudiera aprobar el INE, siempre y cuando conserven su registro sobreviviendo al filtro de la elección de 2027.

 

Por eso, el verdadero año para observar a Rojo no es el 2028, sino el 2027. Antes de pensar en la gubernatura tendrá que verse cómo juega la elección municipal y legislativa del año que entra. Con quién se sienta, a quién acompaña, en qué regiones aparece, qué liderazgos lo buscan y qué partidos deciden abrirle la puerta a perfiles cercanos a él, sin entregarle aún la casa. Un viejo lobo de la política rara vez camina solo y sin mapa, y si Rojo aparece moviendo piezas antes de la sucesión, es porque sabe que una candidatura de ese tamaño se empieza a construir desde las elecciones previas.

 

Como se ha dicho aquí, Morena y sus aliados llegarán con fuerza, pero también con el desgaste de tener que decirle que no a muchos aspirantes que desde ahora están buscando lugar en todos los municipios del estado. Ahí el factor Rojo cobra sentido por lo que desde el 2027 pueda mover, particularmente en la oposición.

 

Su reto será demostrar que todavía puede convertir su incuestionable oficio político en fuerza real, y no sólo en expectativa, porque una cosa es tener historia política y otra futuro. Entonces ya se verá si Rojo logra ordenar una oposición competitiva o si algunos, por abrirle la puerta demasiado rápido, terminan descubriendo que en política también existen los caballos de Troya.






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