El municipio 85

Hidalgo quizá requiera un municipio más o quizá lo que realmente necesita es hacer cumplir las reglas que durante años se dejaron de aplicar. El tiempo y los estudios dirán cuál es la mejor ruta. Lo importante es no confundir el síntoma con la enfermedad, porque tal vez la mejor solución siga siendo el mejorar cómo se gobierna el territorio que ya existe.

La posibilidad de crear el municipio número 85 en Hidalgo abrió una discusión que vale la pena dar sin prisas. La propuesta -de la que ya se pronunció el gobernador Julio Menchaca- parte de una realidad que nadie puede negar: el crecimiento de la zona metropolitana de Pachuca rebasó hace tiempo los límites con los que fueron diseñados varios municipios y hoy existen fraccionamientos donde la gente muchas veces no sabe a quién reclamar por los servicios públicos o por problemas que llevan años acumulándose. Ante esto, ¿la solución está en el mapa?

Porque el origen del problema no parece estar en el número de municipios, sino en décadas de desarrollo urbano con olor a corrupción, donde muchos fraccionamientos crecieron más rápido que la capacidad de las autoridades para ordenarlos. En varios casos los desarrolladores construyeron viviendas sin concluir adecuadamente los procesos para entregar la infraestructura a los ayuntamientos y estos, a su vez, terminaron administrando colonias incompletas o simplemente evitando recibirlas.

Por eso la propuesta merece analizarse con seriedad. Si un nuevo municipio permite administrar mejor esa zona, acercar el gobierno a la gente y resolver problemas que hoy se diluyen entre dos o más ayuntamientos, entonces vale la pena estudiarlo.

Sin embargo, si la creación de una nueva demarcación termina convirtiéndose únicamente en una forma distinta de administrar los mismos problemas, el riesgo es que el nombre cambie mientras las deficiencias permanezcan intactas, el gatopardismo, pues. Un nuevo cabildo no sustituye la obligación de hacer cumplir la ley a quienes urbanizan ni corrige por sí solo años de desorden.

Crear un municipio significa construir instituciones, definir su patrimonio, distribuir recursos y garantizar lo necesario para que la nueva demarcación pueda sostenerse. No es una decisión menor ni debería tomarse solamente porque la idea resulta atractiva en el debate público. Si llega a ocurrir, tendría que responder a criterios técnicos y de largo plazo.

Por ahora, lo mejor que puede pasar es que el tema se discuta con calma y con información. Hidalgo quizá requiera un municipio más o quizá lo que realmente necesita es hacer cumplir las reglas que durante años se dejaron de aplicar. El tiempo y los estudios dirán cuál es la mejor ruta. Lo importante es no confundir el síntoma con la enfermedad, porque tal vez la mejor solución siga siendo el mejorar cómo se gobierna el territorio que ya existe.