El partido de Marco Rico

Natividad Castrejón, secretario de la SEPH, subió una imagen viendo el partido en un lugar bastante cómodo, acompañado de varias personas, entre ellas Ricardo Gómez, Alma Lidia de la Vega y Marco Antonio Rico, presidente de Morena en Hidalgo.

El Mundial empezó y, como era de esperarse, también arrancó el mundialito de la clase política en redes. De pronto todos fueron más mexicanos que nunca, todos estaban listos para apoyar a la Selección y todos encontraron el ángulo perfecto para subir la foto, la porra, el jersey y la emoción patria. Hasta ahí, nada raro, el futbol tiene eso: junta a medio país frente a una pantalla y, de paso, les regala a los políticos una oportunidad bastante cómoda para parecer cercanos sin tener que decir demasiado.

Pero entre tanta publicación mundialista, hubo una foto que sí dejó más carnita política. Natividad Castrejón, secretario de la SEPH, subió una imagen viendo el partido en un lugar bastante cómodo, acompañado de varias personas, entre ellas Ricardo Gómez, Alma Lidia de la Vega y Marco Antonio Rico, presidente de Morena en Hidalgo. Y el asunto no es que vieran el juego, sino que, en política, las fotos rara vez son inocentes.

Ahí es donde entra Marco Rico, quien no es un militante cualquiera, ni un espectador más con la playera verde. Es el presidente del partido en el poder en Hidalgo, y por eso sus presencias pesan distinto. Sentarse a ver el partido con Natividad Castrejón, quien desde hace tiempo aparece en las conversaciones de futuro dentro de Morena, abre una lectura inevitable: ¿fue una simple coincidencia futbolera o una señal política de cercanía? Y si fue sólo convivencia, entonces ¿por qué no cuidar mejor las formas cuando la especulación está a todo lo que da?

Porque Morena en Hidalgo vive una etapa donde cada gesto se lee con ojos de sucesión, aunque todos finjan que no. Para 2028 el partido tendrá que postular mujer a la gubernatura, pero eso no cancela las aspiraciones de más largo aliento ni los acomodos rumbo al 2030, al contrario, los vuelve más interesantes. Cierto, una foto no define candidaturas, pero sí alimenta versiones y si el presidente del partido guinda aparece tan cómodo junto a un perfil con aspiración conocida, lo menos que se puede esperar es que medio mundo pregunte si ahí hay simpatía, mensaje o un inocente descuido.

Además, el contraste tampoco ayuda demasiado, porque mientras la presidenta de la República vio el partido inaugural con la gente, en una plaza pública de la Ciudad de México, en Hidalgo el dirigente estatal de su partido apareció en una postal bastante menos popular y más de círculo político cerrado. No es pecado, por supuesto, pero para un partido donde la cercanía con el pueblo es una bandera permanente, las formas importan. Recordemos que no todo se trata de lo que uno hace, sino también de lo que comunica.

Faltan partidos de México y seguramente vendrán más fotos, más jerseys y más reuniones espontáneas. La pregunta es con quién se sentará Marco Rico para los siguientes juegos y qué lectura dejará cada imagen. Tal vez no haya mensaje alguno y todo sea una mera coincidencia mundialista, puede ser, pero en política las casualidades también juegan, y a veces meten goles sin avisar. Así que la duda queda botando en el área: ¿Marco sólo fue a ver a México o también nos dejó ver, sin querer queriendo, cuál es su equipo?