El perro viejo

Sería lindo ser un perro viejo en los últimos años de nuestra existencia; sería lindo mutar, convertirnos en perros, así nadie te insultaría o despojaría de lo mucho o poco que tienes.

¿Han pensado alguna vez en el perro viejo? Un perro viejo camina lento, se detiene a observar y mira a su alrededor sin prisas; se suele echar y no atiende más que con la mirada a la realidad circundante; de vez en cuando para las orejas para acceder al estridente bullicio que hacemos los humanos.

Los seres humanos viejos no son distintos, solo que interiorizan la realidad de modo distinto, se le llama racionalidad; es decir, entienden, a diferencia de los perros viejos, la maldad y la premeditación, así como la bondad y lo aleatorio.

En ese mundo vivimos los seres humanos, donde el péndulo oscila entre maldad y bondad, guiadas por un sinfín de intereses y apetitos, los más de ellos mezquinos y oscuros, tan oscuros como ha resultado la puta humanidad que, deshumanizada, desde tiempos inmemoriales suele convertirse en la carnicera y carroñera de los demás.

 

En esa humanidad descarnada nacemos, vivimos y morimos.

 

En realidad prefiero al perro viejo, me deja tranquilo, percibo que no le importa este mundo, al igual que a la mayor parte de la humanidad no le importa la humanidad; al menos el perro viejo tiene el consuelo de no importarle a nadie, él solo busca sombra o el sol, él solo busca en la basura, como lo hacemos muchos seres humanos, el alimento que le permitirá pasar un día más.

 

Prefiero al perro viejo que sin ser humano no suele agredir a los humanos; prefiero al perro viejo, en sus ojos no hay pasado ni presente, quizá existe en sus ojos lo que los humanos llamamos angustia; no tiene a nadie, pero no le debe nada a nadie, porque jamás ha pedido algo, sus propios límites biológicos se lo impiden.

Sería lindo ser un perro viejo en los últimos años de nuestra existencia; sería lindo mutar, convertirnos en perros, así nadie te insultaría o despojaría de lo mucho o poco que tienes; así nadie te atropellaría con la palabra que hiere y engaña, aquella que no refleja amor ni tan siquiera compasión; sería lindo ser perro.

El perro se echa, se limpia y mira a ese mundo de humanos inconexos que ni siquiera pueden aspirar a convertirse en perros.

 

Consultoría política y lectura del Tarot: [email protected].

Suscríbete a mi canal de YouTube: “Ciudadanía de Kristal”.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


ARCHIVADO EN:
, , , , , ,


TEXTOS RELACIONADOS:

SIGA LEYENDO:


Right Menu Icon