El PRI, convertido en el payaso de las bofetadas

El PRI Nacional pasó de partidazo a partidito, están viviendo una crisis profunda, sobre todo por la necedad de su dirigencia nacional que se niega a renunciar a pesar de los malos resultados en las pasadas elecciones.

El PRI se ha convertido en la opinión de muchos en lo que se conoce como “el payaso de las bofetadas”, sin tener nada que ver con el poema de León Felipe y sí con la idea de alguien que es ninguneado y no se le toma en serio cuando pierde presencia de poder y fuerza y es reducido a niveles de derrota, como la que sucedió en Hidalgo y en general en los estados donde ha competido y perdido todo.

Basta ver las redes sociales para darse cuenta lo que muchos ciudadanos piensan del otrora partidazo, al que le reprochan todo y acusan de abusos y deshonestidades, con nombres y apellidos, y se burlan en todos los tonos de un partido que en Hidalgo fue amo y señor en casi 100 años.

Lo más extraño es que mientras todo mundo ve cómo se hunde el barco tricolor en todo México, sus dirigentes nacionales parece que no ven lo que pasa y mantienen una actitud soberbia y prepotente, como en los tiempos en que no se movía una hoja si los tricolores no lo autorizaban.

Es decir, como que piensan que nada cambió y que todo sigue igual, que su poder está intacto y que es cuestión de que se apliquen un poco para que nuevamente solo sus chicharrones truenen.

Y como no quieren ver el problema no le dan solución y en cada elección pierden lo poco que les queda, hasta reducirse de un partidazo a un partidito al que ya solo le quedan dos estados y una presencia cada vez más pobre en el país.

Hay, por lo que se ve, un PRI que solo existe en la mente de sus dirigentes y otro real, que todos ven convertido en el payaso de las bofetadas.

PEDIR PERDÓN

Si hubiera una visión real de lo que sucede, lo menos que se esperaba era que los dirigentes nacionales en un gesto de humildad política reconocieran las fallas, errores y abusos que durante 100 años cometieron contra el pueblo de México y desde esta postura, iniciar una nueva etapa de su partido en una refundación del PRI que lo fortaleciera y rehiciera del desastre que es.

PERO… No se dio ninguna postura que hablara de aceptación de su realidad y sí, por el contrario, acciones y expresiones de soberbia como si nada hubiera pasado.

DIRIGENCIA NACIONAL SE AFERRA

El colmo es la conducta de sus dirigentes nacionales repudiados por la mayor parte del priismo en la nación y, de manera particular, por los expresidentes que les piden y exigen a los actuales dirigentes, dada la situación del partido con resultados fatales, que se hagan a un lado para tener nueva dirigencia, pero queda claro que seguirán en sus puestos sin pensar en renunciar, por lo que se divide y fragmenta cada vez más el PRI, con todo lo que significa esta fragmentación.

ALEJANDRO MORENO Y SU SECRETARIA GENERAL ya no tienen presencia de autoridad y liderazgo porque no le han dado resultados al partido y lo han hundido en una crisis de muerte y, lo peor, es que parecen no darse cuenta de esto y se aferran con uñas y dientes al cargo.

Las derrotas del 5 de junio fueron la gota que derramó el vaso y abiertamente les piden que se vayan y dejen el mando a nuevos capitanes, pero se niegan a entregar el timón.

El expartidazo está en crisis y más por la necedad de sus dirigentes que se niegan a ver la realidad.

Y las cosas van a cambiar muy fuerte, porque por ejemplo en Hidalgo y en la mayor parte del país los gobernadores ya no son priistas, que en su momento apoyaron a su partido con todo y ahora no se tendrá ese apoyo con efectos inmediatos en las plazas de trabajo para empezar.

Triste historia de un partido que fue todo poderoso y ya no lo es, entre otras cosas por pésimos dirigentes nacionales, que ven la procesión y no se hincan.


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