El PRI no sabe perder, quiere anular la elección

El PRI está en su derecho de adoptar las decisiones que le parezcan más pertinentes, pero se ve difícil que las autoridades electorales anulen una elección donde hay más de 300 mil votos de diferencia.

El PRI, sobre todo en Hidalgo, hizo de la victoria una costumbre porque la lucha no era contra otro candidato, sino para llegar a la candidatura, porque automáticamente se daban por ganadores, hasta el grado de que la palabra derrota estuvo desterrada por lo menos 93 años en este partido.

Lo ganaba todo y así casi 100 años.

Sin embargo, el 5 de junio pasado, Morena le propinó una derrota muy dolorosa al ganarle la gubernatura a la candidata del PAN, PRI y PRD, Carolina Viggiano, por más de 300 mil votos ciudadanos, que no dejan margen para el pataleo.

Era y es una oportunidad para mostrar grandeza en la derrota y espacio para evaluar las fallas de planeación, organización y trabajo, para pensar en la siguiente batalla.

La otra actitud es buscar culpables por la derrota y, por lo mismo, no aceptar los errores propios cometidos, lo que seguramente llevaría a buscar cómo evitarlos en las próximas luchas electorales.

Pero lo que se ve es una actitud de rechazo a la elección, incluso exigiendo su anulación, porque argumenta el PRI que hubo intervenciones del gobierno federal y otras cosas, que según el partido tricolor da pie para esta exigencia con el anuncio de ir hasta las últimas instancias para lograr esto.

Desde luego están en su derecho de adoptar las decisiones que quieran, pero todo indica que la elección no tiene reversa, porque en el fondo de lo que se trata es de descalificar el voto de miles de ciudadanos, más de 600 mil, que decidieron que Menchaca ganara y no Viggiano, que de acuerdo a lo que dice el PRI fueron llevados a las urnas con presiones y con intromisiones del gobierno federal y el uso de programas clientelares.

Si la diferencia hubiera sido de unos 50 mil votos habría a lo mejor alguna probabilidad de lograr algo, pero con más de 300 mil votos de diferencia está en chino que se anule.

Por lo pronto y seguramente como respuesta a lo que dice Viggiano la bancada de Morena en San Lázaro presentó a la Comisión Permanente tres documentos en que piden investigar el manejo que Rubén Moreira hizo de las finanzas públicas cuando fue gobernador de Coahuila y el manejo de dinero en la campaña de VIGGIANO.

En lo que se refiere a la candidata VIGGIANO, la bancada de Morena invita a la Fiscalía especializada en materia de combate a la corrupción investigue la procedencia de los recursos con los que Viggiano Austria adquirió diversas propiedades en México y en el extranjero.

Pudo ser la derrota del 5 de junio un punto de arranque para volver a crecer, pero ya se ve que no será así y que por el contrario se convierte en tema de peleas y denuncias, con la intención de anular la elección, lo que la verdad se ve muy difícil que se logre y, por el contrario, puede terminar en el ridículo y en tema de burla.

Los ciudadanos hablaron con sus votos y decidieron la alternancia con Menchaca como gobernador y no eligieron a la propuesta de Va por Hidalgo, con una diferencia muy grande de votos.

Este resultado, todo indica, no va a cambiar pese a los berrinches de los perdedores.

Hay que tener altura para ganar y a lo mejor más para saber perder y aceptar en elecciones la voluntad de la gente.

Pero si en el proceso para la candidatura no se respetó a la militancia priista de Hidalgo, ni al gobernador, menos se iba a respetar el triunfo de Morena.

Al final, por lo que se ve, Menchaca será gobernador e iniciará la alternancia, y el PRI tendrá que aceptar que los tiempos de las vacas gordas se acabó y que se inician a partir del 5 de septiembres seis años de vacas flacas.


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