El pulpo es un animal político

El pulpo es un animal fantástico apreciado principalmente por su embate, acechamiento y retirada, y es usualmente relacionado con la política.

La existencia de los animales ha marcado el desarrollo humano, al grado de que estamos íntimamente relacionados con ellos en nuestro plano cosmogónico. En mi caso particular, el curso natural de la vida me llevó a conocer a Stiker, la mascota representativa de la copa mundial de futbol de 1994 (para comprender muchos años después el sentido político de los torneos deportivos); a saber de Laika, el primer animal puesto en órbita; a ver los efectos comunicativos de la perra Lassie y del caballo Mr. Ed; a encontrar caricaturas sobre animales (lo mismo en la televisión que en cartones); a leer el libro “Mi vida con el lama”, de Lobsang Rampa (una de las mejores lecturas que he tenido en mi vida); a saber que la escuela filosófica de los cínicos debe ese nombre a los perros; e incluso a leer poemas y dedicatorias para las mascotas. Sin embargo, hay un animal que marca a la política como el búho marca al derecho: el pulpo.

No es una casualidad que el militar español Pedro Baños eligiera tentáculos de pulpo para ilustrar las portadas de sus libros “Así se domina el mundo” y “El dominio mundial”, como tampoco lo es que /pol/ (Politically Incorrect), del foro de 4chan, tenga como imagen no institucional un dibujo de Pepe the frog con tentáculos rodeando el orbe, ni tampoco lo sería la utilización de un pulpo para hacer una representación política estadounidense de un partido abiertamente maquiavélico, como ya existe un erizo para el partido libertario, un burro para el partido demócrata y un elefante para el partido republicano; y antes de expresar las causas de esta última afirmación, hablaré un poco de historia para aquellos que desconozcan las razones que dieron origen a las mascotas de estos tres partidos.

Por motivos cronológicos, primero mencionaré al partido demócrata, el cual fue representado con un burro por una razón electorera: los opositores políticos de Andrew Jackson se referían a él como Andrew Jackass (Andrew Burro) y en el cartón político lo ilustraban como tal; unas décadas después el republicano Abraham Lincoln, utilizó carteles con elefantes para expresar ideas y ambos sucesos fueron motivo suficiente para que el ilustrador Thomas Nast utilizara dichas representaciones para hacer nuevas litografías en las que se referiría a ambos partidos a través de dichos antecedentes. Más adelante el partido libertario comenzó a utilizar al puercoespín y por casi veinte años ha ilustrado con esto el principio del uso de armas solo para la defensa (respecto a este último partido, fundado bajo las ideas de Murray Rothbard, tengo varias opiniones, pero invito al lector a sacar sus propias ideas estudiando “Justicia para erizos”, del constitucionalista y filósofo del derecho Ronald Dworkin y la realidad de este partido y de su militancia).

De acuerdo a lo anteriormente dicho, para nadie debería ser una novedad que los políticos, los partidos y la cultura popular abracen en su mente al dinosaurio que el monero Rictus ha creado para representar al Partido Revolucionario Institucional, o al ganso que el monero Alarcón ha utilizado para representar al presidente de México o a los marranos antropomórficos con los que Rafael Barajas (alias el Fisgón) se refiere a casi toda la clase política empresarial de México.

Ahora, los pulpos son animales fantásticos. Se trata de cefalópodos con habilidades y cualidades morfológicas únicas que son apreciadas principalmente en su embate, acechamiento y retirada, pero que en su cotidianeidad también se manifiestan de manera especial e incomparable. No profundizaré en esto porque el lector puede darse una mejor idea con un ensayo o un artículo de ciencias naturales; sin embargo, lo menciono porque son sus cualidades anatómicas las que lo hicieron trascendente en el imaginario colectivo.

La historia lo asumió como el enemigo de las naciones a través de los ilustradores, porque sin importar la jurisdicción a la que perteneciera quien lo dibujaba, siempre se trataba de una forma en la que se veía al país opositor, dejando ver al molusco como un brillante y perverso invasor que con sus tentáculos se extiende lo mismo sobre las demás naciones que en todas las direcciones del espectro político: entrando lo mismo al gobierno que en la economía, al partido al que pertenece como al partido opositor, en las iglesias, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, así como en las revoluciones, sediciones, asonadas, cuartelazos y hasta en las conjuras hechas contra otros y contra sí mismo (a veces como un miembro y a veces como un orquestante), y solo contrayendo sus tentáculos para intentarlo de nuevo por otro espacio o en otro momento.

Podemos encontrar en Serio-Comic War Map For The Year 1877 una imagen en la que Rusia ataca al imperio otomano, en Confiance – ses amputations se poursuivent méthodiquement (Have Faith – The Systematic Amputations Are Continuing), una en la que la Francia ocupada por Alemania ilustra a Winston Churchill como un pulpo enemigo, en Indie Moet Vrij! Werkt en Vecht Ervoor! (The Indies Must Be Free! Work and Fight For It!) se ilustra al imperio japonés como atacante de Indonesia, mientras que en A Humorous Diplomatic Atlas of Europe and Asia se muestra a Rusia como el enemigo de los japoneses en una ilustración creada por estos últimos; en Freiheit der Meere (Freedom of the Seas) los alemanes ilustran a los ingleses como un pulpo que ocupa espacios de todo el mundo, en De Dollarpoliep (The Dollar Octopus) los noruegos ilustran a Estados Unidos como un pulpo que alcanza con sus tentáculos a los latinoamericanos y los océanos Pacífico y Atlántico, y en La pieuvre britanniqueLAngleterre dans le nord de l’Ocean Indien (The British Octopus – England in the North Indian Ocean) se hace referencia, una vez más con un pulpo, a los ingleses como invasores de la península arábiga.

Es decir, se ha ilustrado al político enemigo como una bestia misteriosa dotada de inteligencia política y de posibilidades, al tiempo que se le han hecho cartones y se le ha dado la oportunidad de ser la mascota del pensamiento político, toda vez que ningún motivo fementido, según Maquiavelo, es ajeno a quien practica la política.

Termino esta redacción esperando que aquellas personas que disfrutan de la teoría política y del derecho político tengan un nuevo conocimiento o que la retroalimentación de este les fuera grata.

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Por: Iván Mimila Olvera

Abogado y asesor en materia constitucional y autor de los libros "Cuestionario de Derecho Constitucional" y "Cuestionario de Derecho Constitucional de los Derechos Humanos". Actualmente es litigante en activo y asesor de diversas organizaciones de la sociedad civil.


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