El factor político del tráfico

Gobiernos, partidos y futuros candidatos tendrán incentivos para hablar de la movilidad capitalina y ahí es también donde descubriremos quiénes hablan con estudios serios y quiénes a base de promesas difÍciles de lograr. El tráfico no tiene partido pero sí tiene influencia política.

Quienes vivimos o nos movemos seguido por Pachuca ya no necesitamos que un estudio nos diga que el tráfico, de unos años para acá, empeoró, pero ahora por lo menos hay números para dimensionarlo. La zona metropolitana aparece como la cuarta del país donde más tiempo se pierde por congestionamiento, con un promedio de 164 horas al año por persona, casi siete días completos metidos en automotores de todo tipo. El cálculo económico también impresiona, más de mil 857 millones de pesos anuales en valor del tiempo perdido. Así que ya no es solamente la clásica queja de “Pachuca ya tiene mucho tráfico”. El problema existe y está medido.

Tampoco sería justo buscar un culpable sencillo. Pachuca creció, la zona metropolitana se extendió, aumentaron los automóviles y durante años la ciudad terminó dependiendo de las mismas avenidas para entrar y salir. El bulevar Felipe Ángeles es quizá el mejor ejemplo de lo que la ciudadanía sufre todos los días y es que todo mundo quiere pasar por ahí y luego nos sorprende que se atasque. El problema debe atenderse de manera transversal y, sobre todo, no podemos simplemente acostumbrarnos a él y ya. Atender la movilidad es una responsabilidad pública y también exige que los ciudadanos cambiemos algunas costumbres.

Por eso serán importantes las obras que ya fueron anunciadas. El gobierno estatal plantea ampliar a ocho carriles la México-Pachuca a partir de Téllez y continuar las vialidades del Río de las Avenidas hacia el bulevar Las Torres, además de otras intervenciones para generar alternativas de circulación hacia el sur. La Secretaría de Movilidad incluso ha puesto sobre la mesa el estudiar otras medidas para disminuir la congestión, aunque todavía no exista una decisión sobre ellas. Habrá que ver cuáles funcionan y cuáles son simplemente ocurrencias.

Y ahí empieza la parte política. En 2027 se renovará el ayuntamiento de Pachuca y un año después vendrá la elección por la gubernatura y sería un error pensar que estos problemas cotidianos no pesan en la manera en que la gente evalúa a quienes gobiernan y a quienes quieren gobernar. Los ciudadanos quizá no recuerden dentro de un año el nombre técnico de una obra, pero no olvidan cuánto tiempo les toma cruzar la ciudad y, desde luego, también ocurre al revés, cuando algo mejora de verdad se puede notar en los votos futuros.

Por eso los próximos meses serán interesantes. Gobiernos, partidos y futuros candidatos tendrán incentivos para hablar de la movilidad capitalina y ahí es también donde descubriremos quiénes hablan con estudios serios y quiénes a base de promesas difÍciles de lograr. El tráfico no tiene partido pero sí tiene influencia política.