Fue una paliza contra el PRI, pero ¿por qué… qué le falló?

El PRI sufrió no una derrota, sino una paliza histórica, deben trabajar mucho para recuperarse, porque desde la elección de candidata les faltó humildad, sentido común y respeto.

El PRI de Hidalgo no sufrió una derrota honrosa por lo peleada que haya estado la lucha electoral, lo que sufrió en la elección del 5 de junio fue una paliza marca diablo, una arrastrada humillante, una golpiza que no le dejó huesos sanos y que, por la diferencia brutal de votos, no da pie para buscar ganar en los tribunales lo que los ciudadanos le negaron con sus votos.

De acuerdo al PREP, la diferencia entre MENCHACA Y VIGGIANO es de más de 300 mil votos, una diferencia abismal que no encontrará en los tribunales lo que no supo encontrar en las urnas.

Pero ¿qué fue lo qué pasó, qué provocó que el otrora poderoso partido tricolor que durante 93 años gobernó a Hidalgo haya sufrido esta paliza? ¿Qué le falló si se supone que Hidalgo era como el ejemplo del priismo nacional y muestra de estructura y organización?

Ignoraron al PRI Hidalgo y a Fayad; se impusieron caprichos de Alito y Viggiano

Entre las causas posibles se deben señalar que para la candidatura de Viggiano se impusieron los caprichos y las ambiciones de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano y que ignoraron al PRI de Hidalgo que, al parecer, ya en las votaciones los ignoró a ellos.

La forma en que Viggiano alcanzó la candidatura fue un bofetón a los priistas de Hidalgo, ya que con tal de ser la candidata no se tomó en cuenta la voluntad del priismo hidalguense y fue postulada por el PAN para evitar que los tricolores del estado decidieran otra cosa.

Ese ninguneo a los tricolores del estado parecía que no afectaba la unidad del partido, pero ya se ve que sí le afectó, porque fue una humillación para los que sienten al PRI como un modo de vida y lo defienden a muerte, pero si ven que la decisión más importante se la dejan a otro partido, pasa lo que pasó.

El factor Fayad

Otro error, y grave, fue confrontarse con el gobernador Fayad que reclamó con razón que no lo hubieran tomado en cuenta para el proceso de la candidatura y calificó el actuar de la dirigencia nacional como un abuso en contra del priismo del estado.

La reacción de Moreno y la candidata fue de mucha soberbia en contra del gobernador, al que señalaron, entre otras cosas, de entreguista con Obrador y otras muchas ofensas.

El resultado de la elección subraya que Fayad tenía razón y que los del CEN PRIISTA no, porque en Hidalgo es más respetado y estimado Fayad que ALITO y Viggiano.

Una campaña de dogmas

La campaña de Viggiano con presencia abundante en espectaculares y redes sociales, lo mismo que sus mítines, sirvieron para un discurso de dogmas en que SU VERDAD era la que valía y con poca voz de la gente.

Parece que sus referencias agresivas contra Menchaca no le dejaron ganancia y que el discurso mesurado y tranquilo de Menchaca tuvo más frutos que el de Viggiano.

Lo que viene

Vienen seis años en que habrá muchas vacas flacas, sobre todo para la clase política tricolor, tan acostumbrada a la buena vida de acuerdos y negocios. El PRI debe trabajar mucho para recuperarse, empezando por una autocrítica seria y responsable y tomar decisiones fuertes para aspirar a triunfos otra vez.

Viggiano parece que perdió su oportunidad de la gubernatura por parte del PRI.

Pero en política todo es posible, pero habrá que esperar por lo menos seis años.

Faltó humildad, sentido común y respeto por los priistas de Hidalgo y por el gobernador.

Y en el pecado llevaron la penitencia.

Menchaca será gobernador, Viggiano no.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.


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