Héctor Espino: el más grande

El Supermán de Chihuahua, novato del año en 1962, bateó 3 mil 752 hits.

Casi desde que se anunció la terna para elegir al mejor primera base de la historia en la Liga Mexicana, todos sabían que Héctor Espinosería el elegido. Y es que el Supermán de Chihuahua está considerado el mejor bateador nacional de todos los tiempos.

Curiosamente, Espino fue el único de los nominados al que vimos jugar en plenitud, pues a Ronaldo Camacho solamente lo observamos al final de su carrera como mánager jugador de los Tigres. Ronnie, como era apodado, jugó 20temporadas en la Liga, y solamente en dos terminó por encima de los .300. Era considerado un bateador de poder que conectó 317 jonrones y produjo mil 273 carreras, en nueve diferentes equipos, de 1956 a 1975.

El zurdo Ángel Castro, sinónimo de elegancia a la hora de batear, jugó también 20 temporadas en nueve diferentes escuadras, de 1938 a 1957, con un promedio de por vida de .306, con 230 jonrones y mil 219 carreras producidas.

La carrera del cubano René González fue mucho más corta, ya que jugó solamente nueve años en la Liga, de 1947 a 1956, con ocho equipos, promediando un espléndido .328, con 131cuadrangulares y 619 carreras empujadas. Hay que recordar que el magnate Pasquel ordenó la base intencional para el bateador, pese a que la casa estaba llena.

El otro nominado fue Alonso Perry, que jugó siete temporadas con los Diablos y los Sultanes, promediando un alto .355, con 138 cuadrangulares y 721 producciones.

En suma, todos han sido unos espléndidos cañoneros; sin embargo Espino se cuece aparte: Novato del año en 1962, jugó durante 24 temporadas; de ellas, en cinco fue champion bat. Posee todavía siete récords vigentes. Promedió .335, con 453 jonrones, cifra solamente superada por Nelson Barrera. Bateó 3 mil 752 hits, con mil 573 carreras producidas. Ingresó en el Salón de la Fama en 1988 y falleció el 7 de septiembre de 1997. Aunque no se le consideraba una maravilla defensiva, era cumplidor y le vimos un lance de antología contra los Tigres en un juego de estrellas.

Así, pues, su elección fue una decisión más que justa, aunque conviene recordar a otros primeras bases jonroneros, como el Borrego Álvarez o Rafael el Gallo Batista. En lo personal, recuerdo a Rubén Esquivias, parte del infield del millón, que fue mi jugador favorito.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.


ARCHIVADO EN:
, , ,



Right Menu Icon